Lujos de pobres, miserias ricas...





 Novela que escribí pensando en la emancipación.
La Revolución de Mayo de 1810. 

Los argentinos eran libres después de tantas batallas. Los hombres tenían identidad y se transformaban en próceres porque ya no tenían que rendir cuentas.

En un pueblo pequeño del interior se libraban otras guerras y eran tan arduas que resultaban pesadas. Cargaban morrales viejos de tantas leyes y egoísmos, pero era necesario salir al frente para luchar por los ideales, por el amor y la verdad.

"Las niñas bien", así se las llamaba a las jóvenes de buena posición social, tenían que cuidar las formas y respetar al padre, pero las hermanas Aguirre hacían todo lo contrario. Lo enfrentaban, aunque luego tuvieran que escuchar sus reclamos y sus órdenes. Cada una, con una historia de vida diferente, fueron logrando sus propósitos en una sociedad muy conservadora, mientras la abuela Blanca era testigo, desde su buhardilla, en la que se encontraba prisionera desde hacía muchos años, de las alegrías y las tristezas.

La criada Tadea resultaba ser el nexo que conservaba con su casa, la que le pertenecía y de la que había sido despojada, por un capricho demasiado injusto. Su sillón estaba vacío y la esperaba junto a la chimenea para tejer sus pañoletas de invierno.

---------------------Gracias por estar y acompañar mis historias que mucho tienen que ver con aquellas que me contaba mi padre, con el amor y el desamor, con las luchas cotidianas... parecidas a las de hoy.

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