Los niños índigo




Los niños índigo son creativos y algunos han aumentado las capacidades psíquicas de oír, sentir y conocer.  Estas habilidades les permiten oír o ver a los espíritus o seres angelicales; detectan con facilidad la deshonestidad o tienen conocimiento interno preciso acerca de eventos importantes, situaciones o personas. 
Son sensibles e intuitivos.
Los Índigo aprenden rápido, ya que son muy inteligentes y tecnológicamente bien orientados con increíble facilidad a los recuerdos.
Son directos, decididos y confiados, aunque se frustran fácilmente con las rutinas, normas y reglamentos, que con frecuencia son mal interpretados como rebeldes e inconformistas. 
También pueden parecer hiperactivos e impacientes, pero esto es debido a su alto nivel de energía creativa. Por lo tanto, es importante ayudar a los niños Índigo mediante actividades creativas como la música, la escritura, las artes y la artesanía o incluso el deporte para mantenerlos en plena forma.
Los Índigos son líderes naturales, son almas sabias regresando para llevarnos a una nueva era de cooperación y de creatividad en una sociedad sin corrupción ni engaños.


"Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez







Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando como si fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto  y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente "Platero" y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...

Come cuanto le doy. Le doy las naranjas, mandarinas, uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paseo sobre él los domingos por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

-Tiene acero.
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Cuento de Juan Ramón Jiménez

Las ilustraciones son de David González


El ilustrador confiesa que ilustrar un poema tan universal es complicado: "Una amiga me dijo hace algún tiempo que para leer Platero y yo hay que tener la “mirada limpia”. Algo que subrayo y que considero como una tarea nada fácil. Mi interpretación parte desde esas palabras, se apoya en la naturalidad y en la sencillez".


En mis ojos...






Dicen que las alas dejan de volar,
caen,
se despluman en el aire
y el cielo se ausenta en una marcha
que migra hacia otras formas.

Prefiero mirarlas como el trino,
en una copa,
sobre el viento y el ocaso,
más allá de toda ave:
en mis ojos,
contando plumas
de cien atardeceres.

Salvador Pliego



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