Mi madre ya es eterna




La plaza Colón frente a la iglesia 
"Nuestra señora del Pilar"
donde fui bautizada, tomé la primera comunión
y la confirmación.
Esa plaza que me vio crecer entre actos Patrios
con mi uniforme con guantes blancos
y zapatos de charol.

Allí también me reunía con mis amigas a conversar,
a tomar helados en verano,
a ver las comparsas y carrozas de carnaval.

Los domingos era el obligado paseo
para sentirnos un poco más grandes
frente a las miradas.

Bellos tiempos!!!

Ahora,
descansa la palabra
en un monumento en honor a todas la madres (mi poema).

Una plaqueta,
descubre el amor y acaricia.
Es ella...
mi madre que iza su voz
a la eternidad.

Luján Fraix


La leyenda del irupé





No lejos de la ciudad
crece la mágica flor, reina del Paraná (río de Argentina).
Muchos son quienes peregrinan
a través de las islas en busca de su belleza.

Cuenta la leyenda aborigen 
que una doncella se enamoró de la luna
y se sumergió en el río,
engañada por el reflejo.

No volvió y Tupá la convirtió entonces en irupé,
cuyas hojas tienen la forma
del disco lunar
y siempre miran hacia lo alto,
en procura de su amada.

***

Penélope



 John Waterhouse

Penélope esposa de Odiseo en la mitología griega.

Penélope se mantuvo fiel a su cónyuge mientras él estuvo ausente para pelear en la Guerra de Troya, a pesar de que la acosaron varios pretendientes, presionándola para que se casara de nuevo.

Para ganar dinero, ella prometió elegir a alguno después de que terminara de tejer una túnica para su suegro, pero cada noche destejía la labor. Cuando descubrieron el ardid, ella aceptó casarse con quien pudiera doblar el poderoso arco de Odiseo ( un arco que sólo él podía encordar).

Cuando un desconocido logró llevar a cabo la tarea, Penélope comprendió que se trataba de su esposo que había regresado disfrazado.


Tertulias de la abuela: la palabra




 LAS PALABRAS
que nos acompañan siempre,
las que esperamos y no llegan...


El amor reclama,
palpita la amistad...


Una palabra puede llevar a la sanación
o dejarnos confundidos en los silencios,
atormentados...
pero nunca indiferentes.


Saber escuchar al otro es dar.


Ver el alma dibujada en unos ojos
es interpretar los mensajes,


escuchar el eco de un llamado...
A la distancia,
alguien nos necesita...
Preocuparse por la felicidad
que está delante


de esos ojos que piden,
que llaman,
que buscan en tu consejo
el bálsamo:
un tiempo.


Regresar desde un pasado inmemorial
a la sabiduría de la abuela,


al té de mamá
con sus tazas rosadas a las cinco de la tarde,
cuando sus miradas eran palabras
que iluminaban  mi camino.


Espero el poder de la palabra
que reza y sana cual oración sublime,
es el credo que me eleva entre las horas consumadas
hacia un mañana de fuegos y jazmines.
Lugar secreto, antiguo y añorado.
¡Quiero volver a recorrer tus pasos!,
ir por tu verano de canciones y de ensueños
y detener mi reloj en el mirar quieto de tus ojos.
Ver el rojo brillar del ocaso en ese cielo,
sentir el latir de los instantes
marcando la paz de tus silencios;
y saber que todavía se puede regresar
al luminoso clamor de lo vivido,
a las voces conocidas, a la armonía de todos los eneros
dormidos en las rocas con el viento que susurra.
Camino aceras,
viajo con mi alma desierta
hacia un "te quiero" imaginado
para entender el por qué
y refugiarme en la mágica y eterna existencialidad
de la palabra...

Luján Fraix



Mi primer libro





Las rosas de los sueños de princesas en hojas amarillas;
aquellos duendes dispersos
jugaban a ser dueños de las horas compartidas...



El primer libro me lo regaló mi mamá,
sin pensar que sería el inicio de una vocación tan profunda.



La tía Catalina llegaba de la ciudad grande
para las Fiestas o para el Día de los Santos...


Yo me subía sobre sus rodillas
para que me leyera aquel cuento.
Otra vez, otra vez, otra vez...


El librito, el verdadero, el de aquella década del 60, se llamaba...
"EL GALLITO CRESTITA"




La tía Catalina solía leerme el cuento en sus ratos libres.
Ella tenía los ojos color del cielo,
yo con mis tres años 
 la escuchaba...
De a ratos, maravillada por el relato,
sólo miraba sus ojos.
Sus palabras se desdibujaban en mi mente.
Sabía de memoria
el misterio de los alfabetos.

Luján Fraix


"Donde el corazón te lleve", de Susanna Tamaro





"Y cuando frente a ti se abran muchos caminos y no sepas cuál tomar, no elijas uno al azar, siéntate y espera. Respira con la profundidad confiada con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin dejarte distraer por nada, espera y vuelve a esperar. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Cuando te hable, levántate y marcha hacia donde él te lleve."

Fragmento del libro "Donde el corazón te lleve" de Susanna Tamaro.


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