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miércoles, 18 de enero de 2017

Mafalda y sus valores




QUINO 
logró una conjunción genial.
La lectura aguda de la condición humana
y una bellísima simplicidad de su expresión artística
a través del dibujo.

Y eso,
desprovisto de toda agresión
y de toda forma baja de provocar humor.

Periódicamente,
vuelvo a sus páginas
por la lealtad con que señala
la urgencia de valores necesarios
para la convivencia humana.

La fuerza de MAFALDA
es su capacidad de reconciliarnos 
con una mirada crítica y esperanzadora
de la realidad,
rescatando el valor de las cosas simples y pequeñas 
de la VIDA.



Julio C. Labaké.
Psicólogo, doctor en Psicología Social
y miembro de la Academia
Nacional de Educación.

***

domingo, 15 de enero de 2017

"Infancia", de Mercedes Careggio





Sobre los techos, la lluvia,
transparente guitarra enamorada.
Por el camino rojo, vacío, interminable,
el invierno...
¿Qué más sereno que el hogar?
¿Qué otro aroma mejor que aquella leña?
¿Qué más quisiera que volver?

¡Ah infancia!
Hoy me pareces lejana.

Gran pájaro gris,
el molino majestuoso y plañidero.
Hasta el laurel,
desde los viejos pinos,
la lluvia,
el sol,
nada más.

Entre el calor del hogar
y mi libro de versos,
las manos de mi madre,
tejiendo.

Infancia...
¡Qué lejana!
A veces recuerdo...
Huelo hierba, jazmín,
tierra mojada.
Tiemblo.
La niña que alguna vez fui
vierte lágrimas por los ojos
de la soledad
que soy ahora.

Mercedes Careggio

Del libro: "Con el alma mojada"


"Los que me aman saben
que puedo odiar y no quiero;
los que me odian saben
que quiero amarlos
y no me dejan".


lunes, 9 de enero de 2017

Mi padre






Mi padre solía pasar largas jornadas
en sus campos recorriendo los alambrados
y mirando crecer el trigo o la soja.


Se sentía como su progenitor Eduardo (mi abuelo), 
a quien amaba:
un gaucho puro de las Pampas.




En aquella soledad
podía cavilar sobre su pasado:
el trabajo arduo a que era sometido,
su madre llorando sin parar,
la vida injusta que le había tocado en suerte. . .


Sólo le importaba su caballo blanco 
y sus vacas negras. . . ,


multiplicar su dinero que no era mucho,
quería comprar una estancia
en honor a su abuela Melanie,
tan célebre en el pueblo por aquellos años.
Cuántos sueños!!!
No pensaba que tenía una esposa y una hija
que vivían casi sin él.




Recuerdo que mi padre siempre estaba en el campo
recorriendo sus sembrados.
Mi madre tuvo que cumplir los dos roles
en mi vida.
Él fue una persona muy apática,
distante,
que siempre vivió en la soledad
con su alma desgarrada por algún dolor antiguo. . .
Su mente,
atiborrada de pensamientos,
lo alejaba de los compromisos familiares.
No fue malo,
era simplemente su carácter.
Quizá no me aceptó del todo
porque deseaba un hijo varón.
Se llevó sus secretos...

Luján Fraix



sábado, 31 de diciembre de 2016

Feliz año nuevo




Feliz año 2017
para todos los amigos que visitan este blog
con mi cariño y gratitud de siempre.

Los quiero,
sé que están ahí
y por eso me emociona.

Necesitamos que ese niño que llevamos dentro
siga siendo feliz.

Besos



lunes, 19 de diciembre de 2016

Esperando a "El Niño Dios"


Lizzie Mack




En la nochebuena,
cuando todos los niños permanecían dormidos,
yo solía esperar a "El Niño Dios" despierta...
A mi mamá le daba lástima
cuando miraba por las ventanas
diciendo que había escuchado ruidos...

Mi primer regalo fue una muñeca de mi misma estatura
que me regaló mi papá.
Recuerdo que, detrás de un sillón, escondida,
le corté el flequillo creyendo que le crecería...
Luego lloré mucho
cuando me di cuenta de que la había arruinado.

Aquellas ilusiones que viví
en Nochebuena por aquellos años
fueron como el principio de las cosas,
el génesis,
como ver a Dios.



Luján Fraix



sábado, 17 de diciembre de 2016

Inocencia, de Héctor Rubini




Ten Fao Lin, el hombre más viejo de la aldea, se detuvo ante la puerta de la casa de su hijo. Sentada en el umbral, su nieta Shao Tao lloraba. El anciano acarició el negro cabello de la niña, contorneó su rostro y secó una lágrima que corría por la mejilla de la hija de su hijo.

-¿Por qué, Shao Tao, lloras tan amargamente?
-Abuelo-dijo la pequeña-he oído decir que el tigre devorador de hombres ha vuelto al bosque y temo por los míos y lloro por mi padre.
-Pero tu padre jamás entra al bosque. Sólo tu madre acude allí por leña.
-Lo sé. Oh anciano! Y también lloro por mi madre.
-Pues enjuga tu llanto. Si tu madre va al bosque, la escolta tu hermano.
-Es cierto, abuelo. Pero el caso es que también lloro por mi hermano.
-Pero él, Shao Tao, es el mejor cazador de la comarca. No debes llorar, ya que Xao Lin, tu hermano, de seguro acabará con la fiera.
-No lo dudo, abuelo. Pero no cesarán mis lágrimas, ya que también... También lloro por el tigre.

Héctor Rubini (Buenos Aires)

Trabajo premiado en el concurso de Edit. Tusquets, Barcelona, España. "Relatos hiperbreves". Antología "Quince líneas"


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ferrándiz, postales de Navidad










En los años 70 las postales de Ferrándiz fueron un éxito para convertirse
con el paso de las décadas en un mito.
Y con motivo: su calidad, armonía, esas expresiones tiernas
de personas y animales 
nos llegan al alma con su mirada risueña.

Para recordar un cuento clásico de Navidad
Ferrándiz te ayudará con sus entrañables ilustraciones.






viernes, 9 de diciembre de 2016

Siempre juntos




Gracias por estar, por compartir los sueños...
aquellos que llevamos dentro desde que éramos niños.

Hay que seguir caminando 
porque de eso se trata la vida.

Luján


martes, 22 de noviembre de 2016

Mi madrina Isabel



Mi casa de tejado rojo quedaba en una esquina...


Las calles no tenían asfalto, el pueblo era pequeño,
de pocos habitantes.
Casi todos eran descendientes de inmigrantes.


Mi madrina Isabel llegaba con sus regalos para septiembre...
Esta vez, vino con un sulky-ciclo que había comprando en Córdoba.


Yo me sentía feliz, nunca había tenido
un triciclo o algo así...
Algunos niños de la cuadra me miraban de lejos,
pues deseaban aquel juguete que parecía inalcanzable...



Solía pasear por la calle de tierra
 del costado lateral de mi casa
que quedaba en una esquina.
Cuando llegaba al final de la cuadra,
tomaba al caballito de la cabeza para subirlo a la vereda de cerámicos.
Daba mucho trabajo!!!
Mis mejillas parecían dos manzanas.
Recorría la cuadra entera, sola, feliz...
Mi mamá me reprendía porque sólo tenía 3 años.
Yo no escuchaba sus quejas,
yo la amenazaba...
Sentía que nadie debía darme órdenes.

Luján Fraix

***

Gracias madrina por hacer de mi infancia
un mundo mágico, lleno de felicidad...
yo era "tu reinita"
y así me tratabas...
Te recordaré por siempre!!!

***


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