Tertulias de la abuela: la torta de mamá




Hoy en la Tertulia voy a hablar de...


La taza de té isabelina ya la conocen,
pues no he tenido tiempo de adquirir alguna nueva.
Ya lo haré en breve.


Quiero recordar aquellos días...
la fecha próxima a mi cumpleaños.
Mi madre,
con todo su amor,
me hacía una riquísima torta de chocolate.


Yo no sé cocinar porque nunca ha despertado mi atención.
Mi madre siempre decía:
-Ella tiene que estudiar...
y yo obedecía.

( mis padres)



Pero aquella torta la recuerdo muy bien,
tenía dulce de leche en el centro
y coco rallado y nueces.
Yo no dejaba de molestar a mi madre
intentando saborearla
antes de tiempo.


Eran otras épocas,
yo era chica y andaba siempre
con el gato en brazos como decía mi padre enojado:
-Ese gato le va a arañar la cara.


Nunca me hicieron nada porque aquellas criaturas me amaban,
como yo a ellos.

Mi madre, donde quiera que esté,
seguramente me enviará una señal 
para  recordar lo amigas que hemos sido...


Todo el amor que me dio lo llevo atesorado en el corazón.
Era su única hija
que le costó concebir porque me tuvo casi a los 40 años
en un tiempo difícil.
Gracias por todo mamá!!!
En este próximo cumpleaños te recordaré
como lo hago todos los días de mi vida.

***


Mis fechas patrias




Monumento a la Bandera
Rosario-Santa Fe-Argentina.


Las fechas patrias.
quiero dedicar un minuto a todo ese caudal de inquietudes
que tuve desde que nací...



Recuerdo aquellos lejanos días...
Solía esperar, ansiosa, la llegada de las Fiestas Patrias.
-¡Hace mucho frío!.-decía mi mamá.
Yo, cautivada por un deseo ferviente de patriotismo,
no la escuchaba...


Me vestía con el uniforme escolar:
jumper color azul,
corbata roja y camisa blanca,
saco azul,
medias tres cuarto y zapatos,
como no podía ser de otra manera,
de charol con una hebilla enorme a un costado.
Tenía el pelo largo hasta la cintura,
entonces me ataba una media cola
con un flequillo que me tapaba los ojos.

La plaza Colón de mi ciudad por donde pasábamos desfilando
todas las escuelas frente a la iglesia 
"Nuestra Señora del Pilar"



-Para qué el moño si llevas la boina encima!
-Porque si me saco la boina se ve el moño.-decía yo
que no dejaba de pensar en la jornada maravillosa que llegaba
para poder usar aquel traje mágico
que me convertía en princesa con guantes blancos.
Me iba sola 
por aquellas veredas de ladrillos colorados
repletas de pasos agigantados
por un otoño que asomaba sus ojos.


Me sentía un ser mayor, omnipotente,
que no necesitaba de nadie.
Después, en el desfile por la avenida Belgrano, 
frente a la plaza Colón,
junto con mi colegio y en primera fila,
creía ser la estrella
que brillaba en su propia marquesina.
Una especie de Presidente de la Nación,
orgullosa,
como si todo el mundo hubiera aplaudido mi paso
que se engrandecía con cada gesto,
en aquella bandera que flameaba,
en el amor por mi escuela...
Siempre me gustó destacarme en algo 
que tuviera que ver con el intelecto
y tratar de dar lo mejor en cada disciplina.
Era muy perfeccionista.
Una niña
que necesitaba ser grande
en un universo de infantes.

A mis compañeritos 
los miraba de lejos
(no con soberbia, no...), me sentía diferente.
 Mi memoria estaba demasiado atiborrada de conocimientos,
historias, libros, imágenes y consejos...
con toda la soledad de mi madurez.

Luján Fraix



Edén



Obras de Henri Rousseau


El tiempo
artífice de las horas me dibuja mi infancia.
Miro los caminos
poblados de flores silvestres.


Los patos y flamencos
en la laguna de mi tío,
el pavo real majestuosamente maquillado.


La melodía en las alas 
me lleva por esos senderos
en busca del edén perdido,
pero todavía no sé volar.

Luján Fraix

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