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miércoles, 31 de agosto de 2011

EL MAGO





El mago con su silencio de gnomo
callaba las horas de sueños sublimes,
donde la noche abrigaba su estrella
y dormitaban las fábulas bellas.
Había vivido tantos momentos
que sentía la luz como una hermana
en el antro perenne del destierro.
Como castigo de ese loco encierro
ya veía en su refugio de soldado:
pieles negras, cenizas esparcidas,
su niñez florida, auras repentinas,
rastros de su risa y sus mitones fríos...
Entre flechas azules y caminos,
enredada por nubes pasajeras,
una musa muy angelical y eterna,
teñia con el manto la victoria
y dejaba detrás  huellas de gloria
sin saber si era digna de su pueblo.
Así el viejo mago se dormía...
sin estudiar el viento huracanado
ni el cristal vestigio de relámpago.
Estaba melancólico y cansado
de ver nieve pintando su cabeza
y el medio sol
en el hondo destiempo de la vida.

Luján1995


miércoles, 24 de agosto de 2011

MANUELITA LA TORTUGA






Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marcó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó-

María Elena Walsh

lunes, 15 de agosto de 2011

EL JARDÍN


Obra de Rebecca Dautremer


Hay flores rosadas
en el jardín de mi casa
que brilla con esplendor
cuando el sol sale y lo abrasa.


La sabia naturaleza
lo ha llenado de bordados
para que todos los vecinos
se queden cautivados.


Los rojos pimpollos
se los quieren llevar
para pasearse orgullosos
por las calles de la ciudad.

Luján 1994

jueves, 4 de agosto de 2011

"EL GALLITO CRESTITA"



Mi primer libro de cuentos me lo regalaron a los 3 años.
Se llamaba "El Gallito Crestita".
Como no sabía leer todavía a pesar de que ya había aprendido las letras,
inventaba lo que decía cada página y lo repetía en voz alta.
Todavía lo conservo...
De niña, prefería los libros antes que los juguetes.

Luján 2011