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Entradas populares

martes, 21 de mayo de 2019

Ayer


Obras de Robert Duncan



Cristalinos tiempos de mi niñez...
Recuerdo los momentos junto a la higuera
soñando historias color de rosa,
mientras un huracán de risas
borraba las siestas con su monótono retumbar...
y despertaba a los vecinos,
que agolpados en las veredas de aquel estío,
inventaban la brisa de la tarde
con abanicos multicolores.

Luján Fraix

Mariposas


 Marta Sarmiento



Los niños empeñosos
pintaban mariposas, 
cuando anunció ¡recreo!
una voz jubilosa;
hacia el sol y la risa
salieron en tropel,
contándose entusiastas
sus triunfos de pincel.
Un vientecito alegre,
colándose en el aula
sopló y las mariposas
volaron desbandadas;
y allá van por el aire,
jugando con los niños,
salpicando lunares
en las ramas del pino.
Una, la más bonita,
teñida de oro y grana,
en un largo flequillo
ha enredado sus alas.

Haydée Mayochi

viernes, 17 de mayo de 2019

Tertulias de la abuela: secretos




 John Waterhouse

Comparto la tertulia con
un gran pintor a quien admiro mucho,
con ustedes, mis amigos,
y con el amor.


Con la taza de porcelana china,


entre sus matices intensos.
Recordando aquellos años
cuando el reloj se había detenido
y las horas eran esferas en el cosmos
llevándose mi risa...


Yo idealizaba el amor
y escribía...
Aquel ser tan distante...


que veía todas las semanas pasar,
era un príncipe inalcanzable:
serio, auténtico, personal...


Él, a la distancia,
me saludaba
y las luces se dispersaban
en la tarde poblada de voces...


Y yo escribía...
Aquellos eran capítulos eternos
entre miradas de un día
y esperas...


cuando los minutos eran horas,
espejos en la niebla,
suspiros...


y soñaba tanto, tanto!!!
  Me dejaba llevar por los silencios...,


por el romanticismo
de quien siente acordes de campanas
sobre el fondo gris de las plegarias.


Ese amor era mi secreto,
la vigilia y la esperanza,
días cansados por los vientos...


una sombra que se elevaba más allá de las estrellas...
Y yo
esperaba, esperaba...




NUESTRO SECRETO

Aquel día, 
aquel día poseído de tristezas, de murmullos y de aromas,
aquel día
bajo ese cielo claro sin limosnas ni pecados,
a mi lado
una ilusión diferente, cincelada y blanca
llena de secretos y distancias;
tan profunda como el fondo del océano,
tan lejana como el origen de la vida...
caminaba;
y la luna entera
cual sílfide aquietaba su arrullo almibarado en el vértice del llanto;
y tu mirada
quieta, remota,
y mi figura
entre el olvido y el recuerdo,
sobre la grada de ese tiempo cruel
agigantada por tus pasos,
era una sombra imperturbable;
adagio mudo que dibujaba esquelas
pobladas de palabras limpias y bellas.
Tu mirada ideal,
tu mirada sola y perfecta.

Aquel día,
posesiva, mi alma
observaba la ausencia desdoblada por los ensueños de las voces,
separada de mí misma por una cadena absurda de desvelos,
por el infinito sortilegio
de alguna sonriente ironía,
ciega, sola,
por el camino andaba...
Y se oía un estrepitoso sonido de palabras,
en el gris oro del otoño
y en el frívolo tintineo de los diálogos.
Sentí alegría. Era la alegría de una dicha pequeña
borrada, de repente, con el parpadeo fugaz
como arrastrados segundos
por las arenas del desierto;
era la alegría sufrida, era la dicha castigada,
era la alegría que rogaba.
Y tus ojos
adivinando los anhelos más deseados
me miraban
por los rincones yertos de los sabios pensamientos;
y mi alma con tu alma
dibujaban sutiles arabescos
en la noche que asomaba sus pícaros motivos
esa noche llena de murmullos, de miedos y de lágrimas...

Tu mirada se marchó,
tu mirada se esfumó en el oleaje excitado,
y dejó sus ojos en el vuelo de mi eterna soledad;
¡Oh las palabras que en el infinito azul se abrazan a los sueños!,
¡Oh las palabras que quizá nunca se llegarán a pronunciar!.

Luján 1994



miércoles, 8 de mayo de 2019

A Shopie Anderson




Niñas...
dando vida a una soledad de cuentos.
Niñas... duende
que inventan estrellas
en el cielo que es testigo
de los sueños de princesa.

Es tiempo de alas,
de rezar
abrazadas a seres de leños tibios,
al amor que cubre la entraña
de ese mismo cielo.

Luján Fraix

Sauce y rayuela




Soy el sostén y la savia de mis ramas
en sueño que reposa imperativo,
es artesano genial y castizo
que ya perfila un mañana emotivo.

Se deslizan imágenes fenicias
entre los poemarios y romanceros...
La fragilidad de un corazón triste
que llueve lágrimas de pasajero.

Vulnerable al latido de la vida,
sacrifico la infante algarabía
en busca de un anaquel misionero
para guardar mi esencia, la poesía.

Soy el sostén y la savia de mis ramas
y me hundo en un paraje de magnolias
para sentir albedrío de plumas
y despertar en brazos de la gloria.


Luján Fraix


miércoles, 1 de mayo de 2019

Mayo, el mes del adiós


























Llegó Mayo
Recuerdo días grises y lluvias sobre los tejados, algún ladrido de un perro y palomas blancas.
Era la despedida más iluminada que conocí jamás, la de las madres.
El cielo abrumado por sus lágrimas inquietas, la recibió en sus brazos para darle la paz que necesitaba…
Ella que tenía tanto miedo, se fue a contar estrellas junto a la gata Millie que le quitó la soledad a su alma.

Gracias Mamá porque sé que me estás cuidando con el mismo amor de siempre, me escuchas y me envías mensajes porque hablas en las letras de mi poesía.