martes, 22 de enero de 2019

Tertulias de la abuela: año 1916




 La infancia de mi abuelo Eduardo.

Me inspiré en él porque tengo sus cuadernos de escuela,
del año 1916.


Eduardo era un niño que asistía al colegio
"San José de Artes y Oficios",
un instituto de sacerdotes.

En su propia biblioteca tenía sus libritos religiosos
forrados y ordenados,
estaban tan rígidos en su sitio que resultaba imposible
imaginar que hiciera uso de ellos.


A su madre Melanie le gustaba el orden y la ética
pero al pequeño le interesaba correr por el campo y conducir
las herramientas de labranza,
actividad que realizaba a escondidas de François,
su padre.
Recorría las baldosas rojas del patio de la estancia,
bajo las glicinas,
y compartía sus sueños y travesuras
con el caballo Juancho.


El niño era muy talentoso,
escribía con pluma y tinta de varios colores en letras góticas
y de una manera exageradamente perfecta
para su edad.


Se destacaba en matemáticas y componía muy bien sus relatos
sobre la vida del campo,
sobre los pájaros, las tardes de caza y los mendigos...
Siempre dejaba una moraleja al final.


En el colegio de curas el día comenzaba a las seis de la mañana,
transcurría en estricto orden 
y terminaba con las campanas de las siete;


hora del acto de contrición para santificar el alma
y prepararse para una supuesta vida mejor.

(cuadernos de mi abuelo Eduardo y de su hermano José)

Eduardo no soportaba el claustro, los corredores helados,
el olor a incienso y azucenas,
el susurro de los monjes
y las paredes blancas llenas de cruces...


Observaba el altar con un Cristo de mirada húmeda
y trataba de rezar el rosario pero pronto se perdía en aventuras
donde los recuerdos del campo se mezclaban
con las páginas de la Biblia.
Todo lo asimilaba con rapidez para acabar con el martirio,
aquellos sermones de palabras en latín
lo adormecían y se despertaba reclinado 
sobre los bancos de madera oscura.


Cuando caminaba por la galería se encontraba,
de improviso, con los huérfanos y abandonados que vivían allí
desde pequeños.


Hacían labores domésticas y limpiaban ya que no había mujeres,
algunos tenían la palidez de los religiosos
y ese andar de solterón reprimido.
Sus rostros de cera se confundían en el patio de recreo
y nada resultaba más tedioso que verlos sentados al sol.


Contaban las horas de su monótona existencia.


Eduardo muchas veces trepaba a los árboles y veía la ciudad
con las diligencias, carretas y galeras,
las levitas de los señores y las damas de alta sociedad.
Quería ser libre, estaba cansado.
No creía en los ángeles y vírgenes
ni en las frases virtuosas de Historia Sagrada.
Era rebelde.




ABUELO

Andante caballero de la pampa
y del trigo,
hidalgo del caballo, la espiga
y el sombrero.
Caudillo sembrador,
gaucho jazminero.
Sin pausas, sin descanso,
sin Navidad y sin domingo.
Por capricho, por atavismo,
por sueño o por cansancio,
te quedaste con tu nombre.
Eduardo, abuelo,
Eduardo, paisano
de ásperos caminos.

Luján Fraix






jueves, 15 de noviembre de 2018

Tertulias de la abuela: la taza de té Isabelina




Hoy voy a compartir la tertulia
 con el sentimiento que me despierta...,
lo que significa para mí la taza de té Isabelina.


Ella perteneció a mi abuela Rosa...


Dicen que mi abuela Rosa era una mujer de mucho carácter,
yo no la conocí porque falleció en 1958
mucho antes de que yo naciera.

Vivía en el campo, en una granja.
 Salía con su escopeta entre las penumbras de la noche
cuando escuchaba ruidos
para hacerle  frente a posibles ladrones que se acercaban a la casa.
Era muy valiente.


Pero a pesar de su carácter indomable,
demostraba ser muy femenina y coqueta.
Usaba corsé y a menudo se enojaba con las modistas
cuando los vestidos que encargaba
no le quedaban igual que a las modelos...


Mi madre me regaló la taza de té para jugar cuando era niña,
yo, que en ese tiempo no la valoraba,
la rompí...
¿Qué pasó?.


Nada.
Seguí  con mis jueguitos de té de siempre,
sin reparar en la pérdida.


Hoy en día decidí que tenía que recuperarla y la compré
porque, aunque no es la verdadera,
para mí tiene un gran valor.

La veo a mi abuela Rosa en sus tardecitas en el campo,
entre gatos, malvones y pájaros,
pensando en la vida...
que fue tan corta para ella.


Nunca supe de olvidos,
el recuerdo es una guerra
que no calla.
Mi silencio, la única verdad,
va rastreando las huellas
que rezan obligadas
por el fragor de la tormenta.

Una eternidad de pájaros,
entre las esquinas de los años,
busca raíces deshabitadas
a la luz de un calendario
detenido en la mañana.

Tendría que descorrer la niebla?

Ese hilo que une la historia
de mis pasos...?

No podría nacer ahora
y olvidar
que fui caminando de la mano
de una niña rebelde y tierna,
presagiando derrumbes,
contando estrellas...

Luján Fraix


martes, 11 de septiembre de 2018

Tertulias de la abuela: día del maestro



Hoy en el día del MAESTRO le dedico esta publicación
a quien fuera mi profesor del Conservatorio.


El profesor Rossi siempre decía
que para considerarse un buen escritor
había que estudiar las formas clásicas
aunque después cada uno se dedicara 
a la escritura libre.


Él es un gran escritor,
tiene tres libros publicados
y respeta
rigurosamente las leyes
de la Real Academia.


"El artista es sólo un "medium" que reproduce
con sus creaciones, sentimientos y formas proyectadas


desde un ámbito misterioso y desconocido;
este fenómeno parece darse particularmente en la poesía y en la música".

R.Rossi


En el Conservatorio estudié tres años
y recibí dos plaquetas
que son las que publico hoy:

Una es el primer premio
"Lira de Bronce"
por un cuento
"Doctrina del pensamiento"
y la otra es por una poesía de versificación
clásica.


Con estas palabras del profesor Rossi 
recibí aquel día el premio:


"Este breve poema de Luján Fraix, parece una condensación mística
de los instantes sacros de la Edad Media.
Su lenguaje solemne, opulento, nos vuelve a acercar
a la serenidad clásica de aquellos versos
aristocráticos del Marqués de Santillana
o de Sor Juana Inés de la Cruz.

El estilo de esta poetisa posee la hondura y la melancolía
de una tarde otoñal;
sus estrofas parecen retratar a un espíritu meditativo y apacible.
Luján es una alumna destacada de nuestra Escuela de Arte Poética."

R.Rossi.

Mil gracias querido profesor.




TEMBLOR DE BADAJOS

Deslizan el rosario sus manos de alabastro
con atávico porte de núbil abadesa,
disimula la alforja, la cruz que la embelesa,
el cielo sobre el quino es signo de su rastro.

Enhebra ese coloquio su pálida figura
breviario entre las manos, gozoso sacramento,
la ojiva es el retrato del místico momento...
¿Se entrega a los milagros, esclava y sin fisura?.

El prelado recoge las hostias y redomas
ya sabe que es doncella, conversa ante ese sino,
la patena esmaltada reluce cual platino
y un hálito de lirios invade los aromas.

Luján 2009
Poema premiado.


viernes, 17 de agosto de 2018

Tertulias de la abuela: José de San Martín


Monumento al General San Martín en Boulogne-Sur-Mer


Hoy voy a compartir la tertulia
con el prócer más destacado de nuestro pueblo argentino
porque se conmemora el día de su fallecimiento.
También quiero mostrarles 
su Casa-Museo.


***

José Francisco de San Martín (1778-1850)
fue un militar sudamericano cuyas campañas fueron decisivas
para las independencias de la Argentina,
Chile y Perú.


San Martín y Bolívar son considerados los dos libertadores
más importantes de Sudamérica de la colonización española.


En la Argentina se lo reconoce como
"El Padre de la Patria"
y se lo valora como el principal héroe y prócer nacional.


En el Perú se lo nombra como libertador del país,
con los títulos de "Fundador de libertad del Perú",
"Fundador de la República"y
"Generalísimo de las Armas".

El ejército de Chile le reconoce el grado de Capitán General.


Tras la muerte de su esposa Remedios en 1823, en Buenos Aires,
San Martín dejó su finca en Mendoza,
recogió a su hija y abandonó para siempre la argentina.

María de los Remedios Escalada (esposa)


No pudo ingresar a Francia como quería y residió unos meses en Inglaterra,
antes de radicarse en Bruselas.


En 1848, las revueltas que culminarían en la segunda república
lo hicieron radicarse en Boulogne-Sur-Mer
sobre el canal de la Mancha.
Alquiló los altos de la casa situada en el Gran Rue 105.


Mortificado por una úlcera y las gastralgias, recluido por el reuma,
renegando contra las cataratas que le impedían leer y escribir,
vivió allí sólo dos años.


En esta casa murió el 17 de agosto de 1850,
rodeado de su hija, su yerno Mariano Balcarce y sus dos nietas.

La casa fue adquirida por el Estado Argentino en 1926,
a través de la suscripción directa en las escuelas.
En 1928 fue convertida en Museo y sede del Consulado hasta 1966, 
cuando se destinó exclusivamente a Museo.

El primer piso tiene sus salas con colecciones de uniformes, armas y objetos diversos,
y una galería de cuadros.
El segundo piso, con réplica de los muebles originales, 
permite asomarse a la intimidad del general y su familia.

Con su hija Merceditas


"LAS MÁXIMAS PARA MI HIJA"

San Martín escribió una lista de consejos para su hija Merceditas.

*Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican.
Ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese
"Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande
para nosotros dos".

*Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.

*Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.

*Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.

*Respeto sobre la propiedad ajena.

*Acostumbrarla a guardar un secreto.

*Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

*Dulzura con los criados, pobres y viejos.

*Que hable poco y lo preciso.

*Acostumbrarla a estar formal en la mesa.

*Amor al aseo y desprecio al lujo.

*Inspirarle amor por la Patria y por la libertad.




lunes, 23 de julio de 2018

Tertulias de la abuela: el amor




Voy a compartir esta tertulia 
con un texto de autor anónimo,
espero que les guste a todos.
Bienvenidos!!!


Había una vez una isla de naturaleza indescriptible en la que vivían todos los sentimientos y valores
 del hombre: el Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría y el Amor.


Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse,
entonces todos prepararon sus barcos y partieron. 
Únicamente el Amor quedó esperando solo,
 pacientemente, 
hasta el último momento.
 Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor se decidió a pedir ayuda.


La Riqueza pasó cerca en una barca lujosísima.
-Riqueza... ¿Puedo subirme antes de que se hunda la isla?- le suplicó el Amor.
-No puedo llevarte porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no queda lugar, lo siento, Amor-fue la respuesta.


Después el Amor decidió hablar con el Orgullo que piloteaba un magnífico bote.
-Orgullo te ruego... ¿Puedo subirme?


-No puedo llevarte Amor...-respondió el Orgullo. Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi bote y ¿Cómo quedaría mi reputación?


Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando:


-Tristeza..-y no pudo continuar.
-No, Amor...-interrumpió la Tristeza.-Estoy tan triste que necesito estar sola.


Luego el Buen Humor pasó frente al Amor,
 pero iba tan contento que no escuchó llamado alguno.


De repente, una voz dijo:


-Amor, te llevo conmigo.
El Amor vio a un viejo que le tendía su mano
 y se sintió tan contento y lleno de gozo que olvidó preguntarle el nombre.


Cuando llegaron a tierra firme, el viejo se fue.

(mis premios y diplomas)


El Amor se dio cuenta de cuánto le debía y le preguntó al Saber:


-Saber, ¿Quién es el viejo que me ayudó?


-Ha sido el Tiempo-respondió el Saber, con voz serena.
-¿El Tiempo, preguntó el Amor?. ¿Por qué será que el Tiempo me ayudó?


Porque sólo el Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida.


"Quizá el tiempo nos separe algún día
pero la inmensidad de este amor
servirá para vivir con su recuerdo"

C.D