domingo, 25 de septiembre de 2022

Hija única---Palabras como pájaros---1era parte

 


Palabras como pájaros

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Nací a la medianoche en primavera. Mis padres, que ya eran grandes, sintieron que un sueño se convertía en realidad.
Las callejas de mi pueblo mostraban un campanario bendecido por mi bisabuela Melanie, allá por el 1900.
 En el retablo de la luna quedaron mis ojos negros…

La gente, en los veranos, se sentaba en las veredas a tomar aire. Nosotros jugábamos sin tener miedo a nada; nos reíamos, disfrutábamos de las tardes sin brújulas. La única responsabilidad era aprender.
Mi infancia fue la época más feliz de mi vida.

Las aceras que, entre la enramada, enlazaban sus tramas me envolvían en guerras de indios, toldos y plumas, viajes a países de princesas etéreas con libros, poemas y comparsas. Participé del carnaval; la carroza se llamaba Pimpollo y yo iba vestida de flor. Entre luces y sombras, las máscaras mostraban el artificio de lo efímero. A mí no me gustaban mucho esos festejos, me parecían algo desenfrenados; querían arruinar mis mejillas empolvadas. Yo no jugaba, sólo miraba. Parecía muñeca de cera, no quería que me tocaran… Prefería la paz de mi casa.  En aquellas jornadas de modista criando bebés de felpa, me abrazaba a mi gato negro. Yo lloraba y él, desesperado, no sabía cómo consolarme.

Solía viajar en tren en algunos inviernos. Veía los campos desnudos y los tejados blancos. Las chimeneas parecían envejecidas por la bruma cuando el día tomaba su fotografía. Eran las estaciones del alma que escribían su historia.
No tenía idea de las horas y de la finitud de la existencia porque era dichosa.
El recuerdo de aquellos días me trae la perfección de los momentos y me enfrenta a una realidad diferente, pero me quedan sus rastros, las fotografías y el culto a la amistad.

Llueve la tarde
sobre el rojo tejado
risas de niños.



En la adolescencia engañaba al espejo cuando mi rostro me decía que parecía un angelito del cielo. Quería ser mayor, corría delante de mis propios pasos. Necesitaba llegar… ¿Dónde?


La esperanza invadía un mundo en donde la música encontraba sus horarios, era cuidadosa y sabía, espiritual. Me abandonaba a las ideas intelectuales con mi mirada pulcra de joven rebelde y solitaria. No veía a la gente porque soñaba con una de mis obras: encontrar un amor único que llenara los espacios vacíos con la sabiduría del equilibrio.

Dibujaba poesías, pintaba cuentos… con un sentimiento único e irrepetible y con el íntimo deseo de permanecer a la vera de los días, razonablemente feliz.
Existía una historia adulta que me esperaba entre cuadernos y patios, con un jardín de pétalos chinos y de golondrinas.
Yo me internaba por los recodos de mi casa colonial y entre la periferia de un Arca poblada de gatos me dormía para seguir soñando.

Se abre el libro mayor…
Y allí figuran los primeros miedos y los insomnios que hablan. Veinte años sobresaltada por los temores. Dos ojos severamente recorriendo los rincones que suenan a cristales rotos y la manta de lana juega en mis hombros como los cien folios en sus gotas de miel.
¡Todo se registra en las páginas de la vida!
Mis padres
y la ausencia de ellos,
la casa rural,
la gata Milagros,
el dolor,
la página en blanco…

-------------------HIJA ÚNICA. LIBRO DE RECUERDOS

sábado, 24 de septiembre de 2022

La fascinación de las orillas

 

¿Y la laguna de patos?
Demasiado inmensa era su fascinación. Me sentaba en la orilla entre los plumerillos y los miraba, había también flamencos y más lejos desplegaba su belleza el pavo real. Era la chacra de mi tío con sus ovejas y dulces de duraznos. Mi tía Carmen azucaraba los encuentros entre cortinas al crochet y tejidos.
Tenía la voz suave con en susurros y me recibía con sus abrazos de mamá tierna y consoladora. Bordaba manteles y servía un té con masitas en aquellas tacitas inmaculadas.
Llegaba la abuela María y el tío Antonio. Eran demasiado distantes porque vivían como esos pájaros: libres, sin pensar, en comunión completa con el presente y su más pura esencia.
No sería yo sin esos recuerdos porque habitaban los recodos de los días, dejando señales de respeto y de valores. Los principios y la honestidad como baluarte.

❤❤HIJA ÚNICA. Libro de los Recuerdos

viernes, 23 de septiembre de 2022

Hija única---Arcón de Tiempo

 

  

Arcón de tiempo

Fotografías



Quiero convencerme de que el tiempo pasó. Recorro una a una las fotos en las que fui feliz. ¡Cuántas paredes, cuántos muebles, cuántas plantas! Es mi vida multiplicada en cada uno de esos días. Dormí bajo estos techos, hice travesuras, reí, soñé, prometí… Ésa fui yo, más sola hoy que entonces, ésa era mi abuela y esos mis padres. El pomelo lo planté y llegué a comer sus frutos y a las mascotas las abrigué con mi calor de niña.


Los atardeceres melancólicos formaron parte de mi adolescencia en aquella habitación donde escribía relatos y leía versos. No es la añoranza obligada por un vuelo de gaviota. Soy real, de corazón, de misterio…; soy la que jugaba a los indios en el jardín con mis amigas y regaba jazmines.

¡Cómo pude crecer tanto!
Recuerdo… La tía Catalina me leía cuentos sobre su regazo mientras yo miraba sus ojos color del cielo.
‒Otra vez, otra vez…

La casa era el mundo y la vida. Nunca triste, ni rota, ni vacía… Era auténtica con polvo, aire, fuego, enredaderas y ropa colgada en la cuerda secándose al sol. El verano abrasaba mientras me dormía entre las páginas noveladas.

HIJA ÚNICA.
Libro de Recuerdos.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Hija única. Libro de Recuerdos

 



Hija única. Libro de Recuerdos  es una autobiografía de la autora.


A través de sus páginas revive su infancia, la casa de los abuelos, los padres y su vocación por la escritura.
Es un diario de alegrías y de cristales rotos, cuando el amor y el desamor dibujan tenues pinceladas frente a la edad de los espejos: los que muestran el verdadero rostro.

La autora, hija única, nos acerca la luz del escritor solitario frente a la página en blanco: su refugio.
Una vida mágica para los demás, iluminada, fecunda, abierta al sol... pero desolada por un destino inexorable.

"Todos debemoss ser valientes frente a las batallas"

HIJA ÚNICA.
libro de Recuerdos.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Llorar no arregla nada...

 


Rosaura sabía que el amor estaba del otro lado del miedo, pero ella se sentía segura junto a su madre. Ella era su motivo de vivir. 

¿Hasta dónde llegaba ese sacrificio?

Más allá de la muerte, más allá de los deseos más íntimos... Tenía que sobrevivir siendo la hija perfecta, la que soñaba Magdalena, la que ella necesitaba. 

¿Y el egoísmo?

No existía esa palabra en la Biblia de Magdalena.

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martes, 20 de septiembre de 2022

Querida Rosaura (Cap II-4ta parte)

 

¿Para qué tantas preguntas? ¿Qué complicados que son los mayores? Mientras continuaba la discusión, ella se recluía en el cuarto donde había una caja con la ropa del bebé: unos baberos de linón bordados en punto sombra, un ponchito con motas, batitas y toallas. Sacaba todo de su lugar y luego lo volvía a acomodar con prolijidad. Miraba el techo y las paredes desteñidas y sentía escalofríos, miedo a una oscuridad completa y a esas verdades latentes que no se podían modificar: la cadena humana, ese eslabón que se cortaba con un ruido seco de hierros, el dolor que no conocía todavía y el perfume como una bocanada de humo que entraba por las grietas.

-Mamá, mamá…-dijo llorando-.Una estrella entró a la habitación y me miró de cerca, vino a pedirme el amor que yo no le doy.
-Niña, deja las fantasías, no sientas culpa porque eres muy pequeña. Todavía no sabes nada de la vida.
-Tú sí sabes, cuéntame…
-Eres mi única hija-contestó Magdalena con cierto aire posesivo de madre controladora y absorbente.


 --- Querida Rosaura
      ¿Cuánto dura el amor?
       La eternidad