viernes, 16 de julio de 2021

Con Anna Frank

 



❤️Me siento tan feliz cuando alguien compra un libro en papel. Será que a mí me gustan tanto. Hoy le tocó al LIBRO DE LOS RECUERDOS.


Mil gracias a los lectores de España, México y Estados Unidos.


⚜️
Entre gatos, rosas
y abrazos de mamá dulce...
Yo, a los diez años,
no pensaba en el tiempo
que dibujaba sombras,
en las horas que se iban volando
como mariposas rojas.
Mis cuentos me traían en sus palabras
a una realidad con abrigo
de alas.
Era solitaria
pero tenía tiempo...

L.Fraix.


En que bello lugar está mi Libro de Recuerdos.
Nº 13

BIOGRAFÍA  DE MUJERES







------------Pasión por 
Los hermanos Grimm, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Han Christian Andersen, Mark Twain, Perrault, Anna Frank.

martes, 13 de julio de 2021

El Libro de los Recuerdos

 


MIS FANTASMAS BLANCOS



Me gustaban las casas abandonadas,
como a todos los niños,
solíamos ir a una que quedaba cerca del río.
Nos acercábamos con miedo y curiosidad
y mirábamos por las ventanas
grises para observar...

¿Qué? ¿A quién?

Queríamos ver fantasmas blancos,
mujeres vestidas con trajes de novia...
caminando dispersas rumbo a un punto fijo,
muchos ojos y miradas.

A menudo,
alguien del lugar nos invitaba a irnos,
por decirlo de una manera más delicada,
pero siempre antes de marcharnos
bajábamos hasta el río
por una escalinata de la casona
donde había una piscina sin terminar
con huellas...

No eran espejismos.




"Contemplando un futuro tan amplio y luminoso como aquella avenida,
y por un instante pensé que no había más fantasmas
allí que los de la ausencia y la pérdida,
y que aquella luz que me sonreía era de prestado
y sólo valía mientras pudiera sostener con la mirada,
segundo a segundo"

Carlos Ruíz Zafón



"No hay una vieja casa que no tenga sus historias, no existe una vieja casa que no tenga sus fantasmas"

Diane Setterfield


martes, 6 de julio de 2021

"No hay trampas para atrapar el afecto" Mario Benedetti

 



Gracias madre por enseñarme a ser valiente, por dejarme crecer sola como yo quería, por darme todo y más para ser feliz. No necesitaba mucho, sólo lápiz y papel. Siempre valoré los afectos porque eran pocos y había que cuidarlos porque sabía que alguna vez ya no los iba a tener. Quería guardarlos en un arcón dorado para después, para que la soledad no me dejara su frío, su madurez de escarcha, pero no era posible porque el reloj detenido empezó a marchar y ya no quería oírlo. Me daba miedo.
Me colocaba el antifaz para no ver la vastedad del territorio porque era vulnerable. Jugaba y reía para ocultar siempre mis dolores, las carencias, el temor... que no era tanto, pero que parecía irreal a esa edad.
✍️
"No hay trampas para atrapar el afecto"
M.Benedetti.


(click en el enlace)

jueves, 1 de julio de 2021

Palabras como pájaros

 


Palabras como pájaros

__________________________________



Nací a la medianoche en primavera. Mis padres, que ya eran grandes, sintieron que un sueño se convertía en realidad.
Las callejas de mi pueblo mostraban un campanario bendecido por mi bisabuela Melanie, allá por el 1900.
 En el retablo de la luna quedaron mis ojos negros…

La gente, en los veranos, se sentaba en las veredas a tomar aire. Nosotros jugábamos sin tener miedo a nada; nos reíamos, disfrutábamos de las tardes sin brújulas. La única responsabilidad era aprender.
Mi infancia fue la época más feliz de mi vida.


Las aceras que, entre la enramada, enlazaban sus tramas me envolvían en guerras de indios, toldos y plumas, viajes a países de princesas etéreas con libros, poemas y comparsas. Participé del carnaval; la carroza se llamaba Pimpollo y yo iba vestida de flor. Entre luces y sombras, las máscaras mostraban el artificio de lo efímero. A mí no me gustaban mucho esos festejos, me parecían algo desenfrenados; querían arruinar mis mejillas empolvadas. Yo no jugaba, sólo miraba. Parecía muñeca de cera, no quería que me tocaran… Prefería la paz de mi casa.  En aquellas jornadas de modista criando bebés de felpa, me abrazaba a mi gato negro. Yo lloraba y él, desesperado, no sabía cómo consolarme.

Solía viajar en tren en algunos inviernos. Veía los campos desnudos y los tejados blancos. Las chimeneas parecían envejecidas por la bruma cuando el día tomaba su fotografía. Eran las estaciones del alma que escribían su historia.
No tenía idea de las horas y de la finitud de la existencia porque era dichosa.
El recuerdo de aquellos días me trae la perfección de los momentos y me enfrenta a una realidad diferente, pero me quedan sus rastros, las fotografías y el culto a la amistad.

Llueve la tarde
sobre el rojo tejado
risas de niños.



En la adolescencia engañaba al espejo cuando mi rostro me decía que parecía un angelito del cielo. Quería ser mayor, corría delante de mis propios pasos. Necesitaba llegar… ¿Dónde?


La esperanza invadía un mundo en donde la música encontraba sus horarios, era cuidadosa y sabía, espiritual. Me abandonaba a las ideas intelectuales con mi mirada pulcra de joven rebelde y solitaria. No veía a la gente porque soñaba con una de mis obras: encontrar un amor único que llenara los espacios vacíos con la sabiduría del equilibrio.
Dibujaba poesías, pintaba cuentos… con un sentimiento único e irrepetible y con el íntimo deseo de permanecer a la vera de los días, razonablemente feliz.
Existía una historia adulta que me esperaba entre cuadernos y patios, con un jardín de pétalos chinos y de golondrinas.
Yo me internaba por los recodos de mi casa colonial y entre la periferia de un Arca poblada de gatos me dormía para seguir soñando.

Se abre el libro mayor…
Y allí figuran los primeros miedos y los insomnios que hablan. Veinte años sobresaltada por los temores. Dos ojos severamente recorriendo los rincones que suenan a cristales rotos y la manta de lana juega en mis hombros como los cien folios en sus gotas de miel.
¡Todo se registra en las páginas de la vida!
Mis padres
y la ausencia de ellos,
la casa rural,
la gata Milagros,
el dolor,
la página en blanco…

domingo, 16 de mayo de 2021

Los confines de la vida

 



La mujer pedía justicia y libertad en aquellos ojos grises. Se notaba, por su aspecto refinado, que no pertenecía a las familias de trabajadores que iban en busca de oportunidades a Nueva York. ¿Qué hacía allí?

El hombre, tosco y malhumorado, la obligaba a permanecer a su lado con ese disfraz de herrumbre que delataba su falta de modales. Ella quería huir. Rebeca la había visto en el comedor de primera clase al principio de la travesía. Aquel era su lugar; sin embargo, permanecía presa y enlutada por la miseria de algún comprador de sueños. De esos hombres que quieren con tanta intensidad como también quitan y abandonan, los que no respetan el amor que juraron defender, los que se olvidan de los derechos, los que roban las ganas de vivir desangrando cuerpos y mentes...

Amelie era una pequeña víctima de la insolencia y de la desesperación de una madre frente a ese mar como bandera, una madre que iba y venía por el barco sin identidad propia y que estaba decidida a todo por escapar de ese hombre sin escrúpulos.

Entre el sueño y la vigilia, los confines de la vida.

La última mujer
(click en el enlace)

martes, 11 de mayo de 2021

Aluen



Voy a hacer un intervalo en la publicación de "La última mujer" para contarles que mi novela ALUEN (luz de luna) se presenta al Premio Literario de Amazon 2021.


Participo desde 2017 y me objetivo es lograr visibilidad en medio de tantos libros. Sé que mis historias no "encajan" (por decirlo de alguna manera) en estos premios, pero lo bueno es participar, estar, darse a conocer, aunque llevo ya como treinta años o más con la escritura.

💗



SINOPSIS


-LA COLONIZACIÓN DE LA PATAGONIA ARGENTINA-
-LOS INDIOS TEHUELCHES-


Había una vez… una patria olvidada que se transformó en un nuevo hogar para muchos aventureros del mar. Sabían de los vientos y del frío, del peligro de enfrentarse a los pueblos indígenas, pero nada fue un obstáculo para hallar un horizonte para sus hijos.

¿Quiénes habitaban esas tierras?

La historia de Aluen-india tehuelche-es el reflejo de la lucha y la superación, de la soledad y del respeto por los ancestros.
Ella sufrió el acoso y tuvo valor, le robaron a un hijo y encontró el amor en Pedro Medina en Fuerte del Carmen, un soldado del cuerpo de Artillería.

Aluen fue víctima, pero se enfrentó a su tío Namba, cacique tehuelche, en busca de su hijo.
¿Cómo se actúa frente a una situación límite cuando todos los que dicen quererte y prometen ayudarte, de repente, desaparecen?
Ella enfrentó a los colonizadores y a los hombres de su misma sangre.
¡Vencida jamás!

PARTICIPA...


Premioliterario2021

Enlace

https://www.amazon.es/dp/B094HJ962N