martes, 21 de julio de 2015

Carta a un niño





AMAR LA LECTURA


"Pocos niños aprenden a amar los libros por sí solos.
Alguien tiene que atraerlos hacia el maravilloso mundo de la palabra escrita;
alguien tiene que mostrarles el camino.

Orville Prescott




A ti te gusta leer?
Qué es lo que más te gusta? Las aventuras, el misterio, todo lo que tenga que ver con tu ordenador?

Dónde aprendiste a leer? En la escuela, en tu casa...
Te leen en voz alta? ¡No me digas que no conoces el placer que se siente cuando mamá o papá se sientan contigo a leer! Que mientras ellos recrean en voz alta las palabras escritas, tú ves a los personajes caminando por la alfombra o por la almohada.

Te pusiste a pensar que a la televisión no la puedes llevar en la mochila a cualquier parte, que a un libro sí. Un libro puede ser tu amigo para toda la vida.

Alguna vez tuviste el placer de ir a una biblioteca, pedir el libro que te gustaba y sentarte allí en el silencio del lugar.

Una vez, un amigo mío fue a la biblioteca y se quedó horas leyendo. Dice que conoció a Harry Potter, al mago Merlín... que le hablaron... que lo llevaron con ellos... bueno yo no sé si creerle.

Pero cuando termine de hablar contigo me voy a ir a mi habitación a leer. Me regalaron un libro nuevo; dicen que a los personajes les gusta conocer el otro lado de las páginas.

Ah! Nunca te pusiste a leer en voz alta mientras los personajes del libro te soplan las orejas o te vuelan los papeles del escritorio?

Sí, ya sé que en vez de leer, te sientas delante de la televisión y te olvidas de los libros... Nunca te enseñaron el placer que da la lectura?.

Prueba... yo te juro que leer da una felicidad parecida a tomar helados un día de verano... o de invierno.


viernes, 3 de julio de 2015

Mi vocación





Desde niña supe que mi vocación era la escritura; me gustaba mucho leer para evadirme, para sentir menos soledad ya que al ser hija única pasaba mucho tiempo sola y tenía que entretenerme. Me refugiaba en los libros y ellos me daban algo tan parecido a la felicidad que no se puede describir con palabras, se siente...

Cuando crecí me di cuenta que debía seguir estudiando otra cosa y que en el orden de mis prioridades no estaba justamente primero casarme y tener hijos sino encontrar el amor, estudiar, escribir y ocuparme de los negocios de mi papá. Lo tenía bien claro. Mientras tanto, escribía y escribía, enviaba todo a concursos literarios; comencé por intentar estudiar abogacía, luego profesorado de Letras y finalmente estuve 15 años asistiendo a un taller de Escritura (los mejores años de mi vida).

Logré premios y diplomas, edité tres libros propios (humildes textos) que son orgullo para mí porque no pensé que iba a llegar a tanto cuando por aquellos días de mi niñez soñaba... Más tarde estudié Preceptor Literario.

Hoy sigo buscando senderos que me lleven a esa dicha plena, la de aquellos años, me siento una eterna aprendiz.

Luján Fraix



















lunes, 29 de junio de 2015

Los niños índigo




Los niños índigo son creativos y algunos han aumentado las capacidades psíquicas de oír, sentir y conocer.  Estas habilidades les permiten oír o ver a los espíritus o seres angelicales; detectan con facilidad la deshonestidad o tienen conocimiento interno preciso acerca de eventos importantes, situaciones o personas. 
Son sensibles e intuitivos.
Los Índigo aprenden rápido, ya que son muy inteligentes y tecnológicamente bien orientados con increíble facilidad a los recuerdos.
Son directos, decididos y confiados, aunque se frustran fácilmente con las rutinas, normas y reglamentos, que con frecuencia son mal interpretados como rebeldes e inconformistas. 
También pueden parecer hiperactivos e impacientes, pero esto es debido a su alto nivel de energía creativa. Por lo tanto, es importante ayudar a los niños Índigo mediante actividades creativas como la música, la escritura, las artes y la artesanía o incluso el deporte para mantenerlos en plena forma.
Los Índigos son líderes naturales, son almas sabias regresando para llevarnos a una nueva era de cooperación y de creatividad en una sociedad sin corrupción ni engaños.


viernes, 12 de junio de 2015

"Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez







Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando como si fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto  y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente "Platero" y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...

Come cuanto le doy. Le doy las naranjas, mandarinas, uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paseo sobre él los domingos por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

-Tiene acero.
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Cuento de Juan Ramón Jiménez

Las ilustraciones son de David González


El ilustrador confiesa que ilustrar un poema tan universal es complicado: "Una amiga me dijo hace algún tiempo que para leer Platero y yo hay que tener la “mirada limpia”. Algo que subrayo y que considero como una tarea nada fácil. Mi interpretación parte desde esas palabras, se apoya en la naturalidad y en la sencillez".