lunes, 23 de julio de 2018

Tertulias de la abuela: el amor




Voy a compartir esta tertulia 
con un texto de autor anónimo,
espero que les guste a todos.
Bienvenidos!!!


Había una vez una isla de naturaleza indescriptible en la que vivían todos los sentimientos y valores
 del hombre: el Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría y el Amor.


Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse,
entonces todos prepararon sus barcos y partieron. 
Únicamente el Amor quedó esperando solo,
 pacientemente, 
hasta el último momento.
 Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor se decidió a pedir ayuda.


La Riqueza pasó cerca en una barca lujosísima.
-Riqueza... ¿Puedo subirme antes de que se hunda la isla?- le suplicó el Amor.
-No puedo llevarte porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no queda lugar, lo siento, Amor-fue la respuesta.


Después el Amor decidió hablar con el Orgullo que piloteaba un magnífico bote.
-Orgullo te ruego... ¿Puedo subirme?


-No puedo llevarte Amor...-respondió el Orgullo. Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi bote y ¿Cómo quedaría mi reputación?


Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando:


-Tristeza..-y no pudo continuar.
-No, Amor...-interrumpió la Tristeza.-Estoy tan triste que necesito estar sola.


Luego el Buen Humor pasó frente al Amor,
 pero iba tan contento que no escuchó llamado alguno.


De repente, una voz dijo:


-Amor, te llevo conmigo.
El Amor vio a un viejo que le tendía su mano
 y se sintió tan contento y lleno de gozo que olvidó preguntarle el nombre.


Cuando llegaron a tierra firme, el viejo se fue.

(mis premios y diplomas)


El Amor se dio cuenta de cuánto le debía y le preguntó al Saber:


-Saber, ¿Quién es el viejo que me ayudó?


-Ha sido el Tiempo-respondió el Saber, con voz serena.
-¿El Tiempo, preguntó el Amor?. ¿Por qué será que el Tiempo me ayudó?


Porque sólo el Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida.


"Quizá el tiempo nos separe algún día
pero la inmensidad de este amor
servirá para vivir con su recuerdo"

C.D



jueves, 12 de julio de 2018

La edad de la inocencia




Bariloche (argentina) es el destino con el que sueñan los estudiantes cuando terminan la secundaria. Para muchos es su primera vez en el sur, pero no la última. Sus paisajes, el encanto de ser una ciudad con ambiente de pueblo y la adorable levedad de la adolescencia hacen que su recuerdo sea para siempre.


Ese sueño, ese repiqueteo impensante de tambores, el brillo de los haces de luz que se hacían añicos contra la bola de los espejos que daba vueltas y vueltas en el aire... las montañas heladas, el cielo protector... eso fue, es y será Bariloche. Aunque hayan pasado mil años y no haya nada que festejar.


Hay que volver al pueblo como todavía llaman los lugareños a Bariloche, dejarse tentar por los chocolates que ofrecen las tradicionales fábricas artesanales de la región, para darse cuenta cuánto ha cambiado todo y cómo aquello que resultó deslumbrante la primera vez sigue siéndolo, acaso más ahora que la excitación de la juventud, el más divino de los tesoros, quedó atrás.


Los paisajes de Bariloche no se repiten, 
no importa cuántas veces se haya ido a la ciudad.

Frente a los ojos siempre hay colores nuevos, formas que por la noche
son amarillas, marrones, verde musgo
y por la mañana, después de una silenciosa nevada,
son blancas.



Son maravillosos los paisajes de ensueño
que se ven desde la ladera del cerro.


Las vivencias, ese vértigo de noches y días sin descansos, sin sueño, quedarán grabados en su memoria para cuando vuelvan.

Y volverán.

Por Ricardo Luque


Yo no fui por aquellas épocas al viaje de estudio a Bariloche
como todos mis compañeros,
me quedé porque sentía que aturdirme con aquello
no iba a compensar las horas de vacíos 
que sufrí en mis años escolares.

Tenía pocas amigas
y ellas tampoco fueron...


EL EDÉN PERDIDO

Abrí mis ojos
y una luz con destellos mágicos
inundó mis entrañas.
El cielo diáfano
cubrió cálidamente mis párpados
y la brisa sin movimiento
sonó dentro de mi corazón.
Engañosa ilusión
que nubló mis ojos...
ante tu luminosa figura
mientras los corazones esperaban
vivir esa sabia sensación de plenitud
entre ficción y realidad.

No sé adónde conduce la razón
que ondea soberana
tras la nitidez del gesto,
que transforma en hechizo las palabras.
Es como un invierno de luces,
como un copo de nieve blanca...
como el clímax del amor intenso
que vive en el fondo mismo de la entraña.

Con frenesí trato de escapar
pero quedo acorralada por tu fuego,
entre la niebla de mis ideas
y la fascinación, casi obsesiva,
de mis ensueños.

Poema que escribí en mi adolescencia.


lunes, 11 de junio de 2018

Tertulias de la abuela: la lluvia



LA LLUVIA


Ha llegado el otoño ya...
Se nota en sus calles desganadas
por el soplo de los vientos.


La lluvia pinta con acuarelas
las doradas veredas
y esconde hasta vencer


las ansias de descifrar
sus sortilegios.


Tantos sueños inconfesos
se columpian en ese laberinto


de praderas dormidas
esperando abrigarse con el sol.


La lluvia en una estrofa
nos invita al amparo
del sueño


buscando sonetos, una rima,


la metáfora escondida.


Hay que aprender a leer la vida...


una estación no envejece el alma.


La lluvia cae
y brota el silencio,
amigo cruel
que deja escapar
el tiempo
entre el manto sombrío
de los anhelos y de las dudas.

¡Ya no quedan momentos!

La lluvia cae
y brota el recuerdo
entre el goteo incesante
y la cristalina mirada

¡Tu mirada...!
Albergue de mis suspiros,
noche, día,
eterno paraíso...

La lluvia cae,
ya no queda tiempo
para llorar.
La soledad espera
entre las sombras
otro diluvio más.

Luján 2013


lunes, 7 de mayo de 2018

Tertulias de la abuela: por la libertad...




La tertulia pide... libertad.


Tengo mi jueguito de vajilla
Royal Kent
in Staffordshire England.


Con su taza con matices claros entre rosados y celestes...


me recuerda a estas damas
quienes tomaban su té a las 5 de la tarde
y pensaban quizá en tantas cosas...
Tal vez en volar
hacia otro sitio más noble, digno y humano...


La emancipación de todos y de nadie,
la que deseamos y se disfraza
mostrando otras caras...
cuando desaparecen los derechos,
la libertad de expresarnos,
de querer tener nuestros espacios...


Hay un tiempo para todo...


... para el miedo,
para guardar las ideas,
para dejar la autoestima
en un arcón antiguo...


para el amor que se retrasa
y espera...


Miremos...

Un sendero nos empuja como seres libres que somos
por naturaleza...
a dejar detrás la prisión del encierro,
reclamando nuestros derechos,
con independencia interna,
con paz en el alma.


Existe el mañana,
pero en el hoy vive tu decisión


porque los apresurados días
se vuelven vacíos ecos
sin nuestros logros presentes.




Damas
que dibujan sus pasos
escribiendo estelas,
de amor y de llanto,
con solemnidad.

Damas 
que el ayer trae...
entre claustros e idilios
peregrinando los tiempos
de su libertad.

Damas
confinadas al silencio,
a esperar
por el camino viejo
de rosas blancas,
la eternidad.

Luján Fraix