lunes, 5 de junio de 2017

Tertulias de la abuela: jardín en otoño




 "Tertulias de la abuela"

tiene que ver con aquello que compartimos:
lecturas y té,
amistad, experiencias, sueños,
libros... deseos e ilusiones.

Todo nuestro historial...


Mi abuela cuando era adolescente y me veía arreglada
me decía:
-Te vas a la tertulia.
Y yo me reía porque me parecía una palabra muy antigua.


Una tertulia es una reunión informal y periódica
de gente interesada en un tema o en una rama concreta del arte,
la ciencia o la filosofía
para debatir e informarse o compartir ideas
y opiniones.


Por lo general la reunión tiene lugar en un café o cafetería 
y suelen participar en ellas personas del ámbito intelectual.
Es una costumbre de origen español
y se mantuvo arraigada hasta mediados del siglo XX
en las colonias independizadas del imperio español.


Hoy voy a compartir mi casa y mi jardín en otoño
aunque no se nota mucho todavía.
Están sus rosas chinas, las que plantó mi madre.
En este patio reí y jugué de niña;
lloré por algún capricho,
corrí con mis gatos,
despedí algún amor...
recibí a otro 
y hasta lavé mi auto.

Soy una persona que ama los objetos
como si tuvieran vida,
mi casa, mis raíces...




FRAGMENTOS DEL DESVÁN

Me gusta doblar las fotos antiguas:
en el umbral contaba monedas de cobre y soñaba...
sentía olor a felicidad dormida en las rojas baldosas,
bajo los verdes pinos de la vieja avenida
mientras recorría el camino ciego, sin llantos,
ese camino imaginado de cuentos y monólogos
que me esperaba al final de la tarde perfecta.
Hablo de aquellos años sin lluvia en mis ojos,
y puedo inventar los días saltando rayuelas,
el rodar, el dulce de los caramelos prestados
y la melancolía temprana de la infancia aquella
golpeando las puertas para huir del inexorable destino.

Luján Fraix--------------------1997



domingo, 4 de junio de 2017

"El tren de los huérfanos", de Christina Baker Kline






Una novela cautivadora inspirada en hechos históricos.

 Más de un millón y medio de lectores en Estados Unidos.

Entre 1854 y 1929, los llamados trenes de huérfanos 

partieron regularmente de las ciudades de la Costa Este de Estados Unidos

 hacia las tierras de labranza del Medio Oeste,

 llevando miles de niños abandonados cuyos destinos 

quedarían determinados por la fortuna o el azar.


 ¿Serían adoptados por una familia amable y afectuosa,

 o se enfrentarían a una adolescencia 

de trabajo duro y servidumbre?



La inmigrante irlandesa Vivian Daly fue uno de esos niños, 

enviada por ferrocarril desde Nueva York hacia un futuro 

incierto. Muchas décadas más tarde, Vivian es una anciana 

que lleva una vida tranquila y apacible en la costa de Maine, y los acontecimientos de su 

infancia se han convertido en un recuerdo vago. 

Sin embargo, en arcones de su desván

 se ocultan vestigios de un pasado turbulento.


Molly ayer, una joven de diecisiete años, 

sabe que cumplir con un servicio a la comunidad 

ayudando a una anciana viuda a ordenar sus trastos 

es lo único que puede salvarla de 

terminar en un centro de menores.

 Pero a medida que Molly ayuda a Vivian

 a revisar sus recuerdos y posesiones, 

descubre que ambas tienen mucho en común.



 Molly, una india Penobscot que ha pasado su adolescencia

 entrando y saliendo de casas de acogida, 

también ha sido educada por desconocidos y tiene preguntas sobre su pasado de 

las que aún no ha obtenido respuesta.




EL TREN DE LOS HUÉRFANOS es una novela sobresaliente que,

 gracias a las recomendaciones de los libreros,

 se convirtió en best seller en Estados Unidos

 y todavía se mantiene entre los libros más vendidos.

 Ha sido traducida al alemán, el italiano, el portugués y el polaco.



***






martes, 23 de mayo de 2017

Kira Panina
















Kira Panina nació en Fryazino (región de Moscú).

Se graduó en la Escuela de Arte Abramtseyo Industrial.

"Estoy comprometida con la pintura, el dibujo,
el diseño de interiores, creando retratos
para aquellos que desean tener mis obras".

Muchas de sus pinturas se encuentran en colecciones privadas
en Rusia y en otros países.


viernes, 19 de mayo de 2017

Mis adorados muñecos




Mary Cassatt


Siempre fueron mis amigos fieles, el amor hecho presencia...


Los cuidaba más que a mis juguetes,
sentía que eran vidas sin abrigo...
El sentimiento llamaba a la puerta
de los susurros para decir:
Acá estoy...


Mi madre los adoraba...


Contaba que, en su granja de campo, solía llevarlos
en el delantal de cocina
cuando escapaban de sus cunas rumbo a la casa...


Siempre me gustaron los gatos.
Solía llamar a uno blanco y negro que,
por la calle de tierra, salía en las noches
a hacer su ronda.
Eran muñecos de felpa
que me querían mucho
y que yo, entre caricias,
les entregaba mis primeras palabras, todo mi amor...
Sabía dónde estaba mi felicidad.

Luján Fraix

Pinturas de Lucie Bilodeau

martes, 9 de mayo de 2017

¿Qué es un maestro?



Francis Day. (1863-1942)


Antes de la palabra está el pensamiento.
Y, antes del pensamiento,
está una centella divina que lo puso allí.

Todo, absolutamente todo, en esta tierra tiene sentido
y las cosas más pequeñas
tienen que ser tomadas en consideración.

He educado mi cuerpo para que pueda manifestar
totalmente las sensaciones del alma.

¿Qué es un maestro?

No es aquel que enseña algo,
sino aquel que inspira al mundo para que dé
lo mejor de sí mismo
y descubra lo que ya sabe.

Paulo Coelho





sábado, 6 de mayo de 2017

Verano de 1970







El carnaval era una tradición en el pueblo,
muchos se disfrazaban
para recorrer las calles.
Había máscaras y antifaces,
unos bellos otros no tanto...
Reinaba la alegría por aquellas épocas
donde se vivía el presente
y nadie pensaba
en la finitud de la vida.


Siempre me gustaron las flores...


El traje lo había estrenado
en un acto escolar y lo guardaba como un tesoro.
Era amarillo y blanco, con tules
y lentejuelas chiquitas.
Evidentemente, iba disfrazada de margarita
en aquella carroza real
que ya tenía una princesa de larga cabellera
y ojos azul mar.


Participé del carnaval
en aquel verano de 1970.
La carroza se llamaba
"El Pimpollo"
y yo iba vestida de flor.
Entre luces y sombras,
las máscaras mostraban el artificio
de lo efímero.
A mí
no me gustaba mucho el carnaval;
me parecía algo violento y desenfrenado
cuando querían arruinar
mis mejillas empolvadas.

Yo no jugaba, sólo miraba;
solía hacerlo pero en las veredas de mi casa.
Por aquellas callejas
pobladas de lucernas,
parecía muñeca de cera,
no quería que nadie  me tocara...

Luján Fraix