domingo, 13 de agosto de 2017

El poder de la luna


 Amanda Clark


Desde tiempos ancestrales,
el poder de la luna 
fue invocada en los rituales
femeninos de sanación.
La luna 
es el principio original femenino,
claro, sensitivo, intuitivo, circular,
ligado a la naturaleza y lo natural
en todos sus procesos.
Bajo su dominio
se encuentra todo lo relacionado
con la fertilidad, el parto y la concepción,
el movimiento de las mareas,
el crecimiento de las plantas.

En los Andes,
la diosa de la luna
era llamada en voz quechua "Quilla Mama",
guardiana y protectora
del aspecto femenino.
Las llamadas sacerdotisas
o guardianas eran las grandes sanadoras 
y mujeres sabias.
Las niñas en los círculos y rituales 
de sanación aprendían de las abuelas sabias
quienes a través del poder de la luna
le transmitían los secretos de las plantas,
la medicina, la fuerza de lo invisible
y el poder de la intuición.

sábado, 5 de agosto de 2017

Gritos de libertad






La inspiración de mi bisabuela comenzó a nacer
en mi cuerpo menudo
que pedía a gritos libertad
aunque solamente necesitaba papel y lápiz.

Comencé a escribir mis primeros cuentos de hadas a los 8 años.
Había leído mucho y soñaba...
Vivía en una quimera total en la que mezclaba dragones con príncipes
y doncellas ocultas en una flor,
castillos con puentes levadizos y cocodrilos al acecho,
fantasmas en torreones y brujitas peleadoras,
leyendas y madrinas buenas,
hechiceras de narices largas 
y brebajes olorosos...
¡Cómo podía hacer para no imaginar tanto!



Mamá estaba ocupada y me dejaba sola en la habitación.
Confeccionaba títeres y hablaba con las muñecas
que se sacrificaban a mis continuos baños, costuras 
y cortes de pelo...
Luego me iba con mi "clan" de nueve amigas
y no volvía hasta la noche
porque nos entreteníamos con los juegos de teatro,
construyendo carpas de indios con comida incluida,
organizábamos comparsas vestidas con tules y lentejuelas
y, ya cansadas,
veíamos por la televisión
una novela que se llamaba
"Amar al Ladrón".



Me gustaba estar en la calle, parecía ser muy sociable;
sin embargo,
jamás festejaba el cumpleaños 
y si me invitaban a asistir a alguno me encaprichaba
porque me daba vergüenza encontrarme con chicos
que no fueran mis amigos.
Quería ir a lugares serios,
sin bulla ni risas,
aunque con mis compañeras era lo que se llama
"lider", porque ellas no hacían nada
sin mi consentimiento.


Yo no las obligaba,
ellas me seguían...

Luján Fraix

viernes, 4 de agosto de 2017

Tertulias de la abuela: mi amiga Alicia




Obras de Louis Jambor


Estas imágenes me recuerdan
a mis paseos en el río
cuando en la adolescencia con mi amiga Alicia
nos escapábamos a buscar hinojos
para el conejo...


...luego nos sentábamos en el piano
y tocábamos "Para Elisa".

Yo la acompañaba 
porque era ella la que sabía entonar
tan dulce melodía.


Mientras tomábamos un rico té
que nos servía la mamá Gladys
que era muy dulce


y se preocupaba por nosotras
que parecíamos infantes;
nos reíamos mucho y disfrutábamos de la vida


sin pensar mucho en las obligaciones escolares
y en el tiempo
que borra los días en un soplo.


Después nos encerrábamos en el cuarto
a hablar de amores,
de vestidos, de zapatos
de la próxima salida...


mientras yo escuchaba 
aquellas historias de amores no correspondidos
que Alicia solía contarme
como si fuera su psicóloga.

Es que siempre fui la amiga 
que daba un consejo, que se quedaba horas escuchando
los problemas de otros,
que trataba de dar una palabra,
de ayudar...

como si yo hubiera tenido una vida resuelta "color de rosa".

Tal vez daba esa imagen...



Ella finalmente me acompañaba dos cuadras
hasta mi casa,
nos deteníamos en una esquina
y nos quedábamos riendo hasta la noche.

Te recuerdo siempre con inmenso cariño
Alicia!!!


***

Amigo
Enséñame a ser,
comprende lo que quiero decir,
sé mi poesía,
mi vértigo,
el bálsamo necesario.

Amigo,
enséñame a dar.
No me dejes sola!
hazme sonreír.

Luján Fraix


miércoles, 26 de julio de 2017

Mi madre ya es eterna




La plaza Colón frente a la iglesia 
"Nuestra señora del Pilar"
donde fui bautizada, tomé la primera comunión
y la confirmación.
Esa plaza que me vio crecer entre actos Patrios
con mi uniforme con guantes blancos
y zapatos de charol.

Allí también me reunía con mis amigas a conversar,
a tomar helados en verano,
a ver las comparsas y carrozas de carnaval.

Los domingos era el obligado paseo
para sentirnos un poco más grandes
frente a las miradas.

Bellos tiempos!!!

Ahora,
descansa la palabra
en un monumento en honor a todas la madres (mi poema).

Una plaqueta,
descubre el amor y acaricia.
Es ella...
mi madre que iza su voz
a la eternidad.

Luján Fraix


sábado, 22 de julio de 2017

La leyenda del irupé





No lejos de la ciudad
crece la mágica flor, reina del Paraná (río de Argentina).
Muchos son quienes peregrinan
a través de las islas en busca de su belleza.

Cuenta la leyenda aborigen 
que una doncella se enamoró de la luna
y se sumergió en el río,
engañada por el reflejo.

No volvió y Tupá la convirtió entonces en irupé,
cuyas hojas tienen la forma
del disco lunar
y siempre miran hacia lo alto,
en procura de su amada.

***

sábado, 8 de julio de 2017

Tertulias de la abuela: la palabra




 LAS PALABRAS
que nos acompañan siempre,
las que esperamos y no llegan...


El amor reclama,
palpita la amistad...


Una palabra puede llevar a la sanación
o dejarnos confundidos en los silencios,
atormentados...
pero nunca indiferentes.


Saber escuchar al otro es dar.


Ver el alma dibujada en unos ojos
es interpretar los mensajes,


escuchar el eco de un llamado...
A la distancia,
alguien nos necesita...
Preocuparse por la felicidad
que está delante


de esos ojos que piden,
que llaman,
que buscan en tu consejo
el bálsamo:
un tiempo.


Regresar desde un pasado inmemorial
a la sabiduría de la abuela,


al té de mamá
con sus tazas rosadas a las cinco de la tarde,
cuando sus miradas eran palabras
que iluminaban  mi camino.


Espero el poder de la palabra
que reza y sana cual oración sublime,
es el credo que me eleva entre las horas consumadas
hacia un mañana de fuegos y jazmines.
Lugar secreto, antiguo y añorado.
¡Quiero volver a recorrer tus pasos!,
ir por tu verano de canciones y de ensueños
y detener mi reloj en el mirar quieto de tus ojos.
Ver el rojo brillar del ocaso en ese cielo,
sentir el latir de los instantes
marcando la paz de tus silencios;
y saber que todavía se puede regresar
al luminoso clamor de lo vivido,
a las voces conocidas, a la armonía de todos los eneros
dormidos en las rocas con el viento que susurra.
Camino aceras,
viajo con mi alma desierta
hacia un "te quiero" imaginado
para entender el por qué
y refugiarme en la mágica y eterna existencialidad
de la palabra...

Luján Fraix