(fragmento)
He aquí, niña mía,
que me han hecho tu amigo;
he aquí que cada día
conversarás conmigo.
Ponme ropa oscura,
la ropa de labor;
trátame con dulzura
cual si fuera una flor.
No me eches manchas
sobre la nieve del semblante;
ni pienses que recobre
su lámina brillante.
Gozarás, cuando veas
qué hermoso me conservo.
Sufrirás, si me afeas,
del daño de tu siervo.
Mis hojitas nevadas
piden sólo un favor;
de tus manos rosadas
un poquito de amor.
Gabriela Mistral.
Recuerdo que mi primer libro
me lo regalaron a los tres años
y se llamó
"El gallito Crestita".