viernes, 17 de marzo de 2023

El silencioso grito de Manuela (Cap IX 3era parte)

 


“Siempre es tarde cuando las lágrimas se atreven a cortarnos el aliento y el sueño de ventura se transforma en invisible”,  pensó.

El temor a lo desconocido lo violentaba y lo transformaba en huérfano y minusválido pero, a pesar de su impotencia, debía demostrar fortaleza ante su familia y fidelidad a sus principios. Quería atusar la llama de la esperanza en esos espíritus entregados al sacrificio y perdonar errores para poder seguir viviendo.

Manuela lo observaba cavilar con la mirada fija en la ventana que daba a la calle.

“Pobre viejo, no es el de antes, la derrota ha envejecido su rostro que ya no esconde la melancolía. El desasosiego es como una campana que repica frente a un hueco tan profundo que nada puede llenar.”

-Te digo un secreto, te amo -le dijo Manuela a Julián que se sobresaltó como si le hubieran arrojado un balde de agua.

 


El 1 de julio amaneció lluvioso y fresco a pesar de que el pronóstico anunciaba temperaturas de 30º. Barbastro permanecía aletargada igual que si estuviera perdiendo la pureza en peregrinaje vacilante.

Letizia, agobiada por los calores del verano, se dio cuenta de que Lucía no se hallaba a su lado en la cama y comenzó a buscarla con la mirada; la descubrió desmayada en el piso de la sala. Manuela y Julián corrieron a socorrerla en medio de lágrimas y gritos. Letizia se inclinó sobre ella y la sacudió para obligarla a abrir los ojos.


-Quiero irme de aquí -dijo Lucía-. Mamá no vale la pena pelear en un mundo desunido donde se mezclan costumbres, sentimientos, ilusiones…

-Niña, calla, llamen a la ambulancia.

Lucía estaba por cumplir los quince años y ya no quería dar batalla. Su vestido italiano estaba sobre la cama, era blanco con piedras engarzadas. La adolescente se vestiría casi como una novia para celebrar la fiesta; sin embargo, se debatía entre la vida y la muerte. Conocía de memoria los libros de sacristía y sabía leer en las pupilas de los demás los secretos que guardaban…

La llevaron al sanatorio casi exánime. Cuando la acostaron en la camilla de terapia intensiva, su cuerpo se estremeció y un hondo gemido le oprimió el pecho. Comenzó a agitarse convulsivamente en un esfuerzo sobrehumano por sobrevivir. En su rostro bello se borró la expresión dulce de niña y envejeció varios años pero, al rato, en su último suspiro volvió a ser el angelito que olía a tulipanes.


Letizia cayó sobre una silla con la palidez de un paciente terminal que no necesita que le den energía para levantarse de la postración. Pensó en la magnitud de la pérdida; cuando un hijo se va la vida pierde valor.

Ella imaginó que no volvería a recorrer las avenidas de su infancia, ni escucharía el parloteo de cotorra de las vecinas, no vería jamás otra vez el perfil de los álamos al anochecer, no la arrullaría el canto de los cardenales, no sentiría el aroma a acacias en el balcón ni oiría a los gatos ronroneando sobre el tejado… Había perdido su alma y su cuerpo era una cavidad en donde no existía espacio para la claridad.

Manuela, rezagada en un rincón, lloraba abrazada a Julián que no podía mantenerse en pie. El miedo al peligro los vestía de riguroso luto; ya nadie podía defenderlos de la embestida pero tampoco de sus propias sombras. No eran dementes pero el destino los había trastornado.

-Quisiera cargar con los sufrimientos de todos -dijo Julián-. ¡Maldita suerte! que nos lleva dando giros con el temor entre las vísceras. Manuela quisiera devolverte los años felices cuando paseábamos con Encarnación y Letizia por las plazas o cuando nos acurrucábamos bajo los tilos a mirar la ciudad mientras soñábamos con la libertad, entonces no imaginaba que la pesadilla se convertiría en una forma de vivir.

-Viejo, tú sabes bien que yo nací enferma a causa de los miedos; conozco los riesgos y la proximidad de las despedidas. Llegaré a anciana decrépita en una silla de ruedas, con un chal de lana, sorda y ciega, pero viviré para sufrir las ausencias de todos y cada uno de ustedes como voluntad de Dios.

Letizia huyó a los gritos del sanatorio mientras los encargados del sepelio de Lucía y los médicos se ponían de acuerdo sobre la partida de defunción y demás detalles ajenos al dolor; debían cumplir la difícil y la más cotidiana de las tareas que, a ellos, no los sorprendía. Exorcizaban la fatalidad con buenos recuerdos y aceptaban las órdenes sin creer en milagros ni en resurrecciones.

-Piensas que la vida sigue.

-Bobadas, cuando te mueres te comen los bichos.

Lucía pasó su última noche robando esperanzas a los minutos, en litigio con las reacciones de su cuerpo y la templanza de su alma. Ella sabía demasiado y esperaba poco. No existían las mentiras para alguien que conocía los estragos de una dolencia desde que era pequeña, el llanto de una madre que parecía enloquecer con cada uno de sus gestos, la preocupación de un padre maltratado por sus defectos insanables, los ruegos de unos abuelos que no podían disimular lo inexorable…

“La muerte arbitraria es una dádiva para aliviar los males físicos pero en la pureza, y a destiempo, se vuelve injuria.”

*

---ETERNAMENTE MANUELA

Mi hermana y yo


Libre como un pájaro
 que se cuela
 debajo de un tejado
 para guarecerse
 de las primeras gotas, 
Celine se dejó llevar a través de los tiempos 
añorando otras alas y risas,
 la voz de Madame Olimpia, los ojos rubios 
del delfín Luis José
 y el ronroneo
 de su gato Theo. 
En medio de las encrucijadas, su abuela Lisa 
se despedía con gozo
 de sus años viejos
 para caer por una cascada de madreselvas vírgenes. Ella veía su partida
 cuando las nubes
 anidaban en las ramas dejando sus trinos bendecidos.




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---LICIA. HERMANA MÍA---

martes, 14 de marzo de 2023

La escalera de caracol

 

“¿Quién vivirá allá arriba en esa soledad”, pensó trepado al árbol de pomelo.

 La vegetación era escasa por la llegada inminente del invierno que ya parecía helar la sangre a esas horas de la noche. Es que la anciana no era de esos viejecitos que se duermen temprano para levantarse con el alba. Ella trasnochaba porque le gustaba escuchar los sonidos nocturnos y mirar hacia la casa hasta que todas las velas dejaran de brillar. Era un juego para ella que estaba aburrida y que no tenía vida propia. Alguien le había arrebatado los años y había puesto el cerrojo a sus palabras.

Tadea cruzó sigilosamente el patio-jardín cubierta por un rebozo. Ese atuendo era usado por las sirvientas y la gente de color, todas las negras lo llevaban. Cuando hablaban con sus amos, con alguna persona de respeto o cuando iban a dar un recado se descubrían y bajaban el rebozo sobre los hombros. Ese tapado era de bayeta, con mucha frisa.

*

TU SILLÓN VACÍO

sábado, 11 de marzo de 2023

Diario de los meses

 


DIARIO DE LOS MESES

(2020-2022)

LA LIBERTAD EMOCIONAL
PROSA LÍRICA



Este breve libro tiene que ver con las vivencias, los sentimientos encontrados, mi verdad, en el período de estos dos años crueles.
Siempre suelo escribir a principio de mes lo que siento, ¿qué me pasa?, el ayer y el mañana hermanados y el hoy como lo único que realmente tenemos al alcance de las manos.

En este tiempo, más que nunca, me refugié en ese mundo de cuatro paredes a volar y desde allí pude ver otra realidad, mi presente, el que alimenta mis días, el que sana las lágrimas, el que pide y agradece, el que resiste…
Por eso y por muchas cosas más, decidí reunir esas historias en una para seguir a la vera de los tiempos libre y viva, con el alma al descubierto y el corazón despojado, intentando llegar a cumplir los sueños que tengo desde que llegué aquí, a esta tierra.

Bendita luz que me guio, no sé qué hubiera sido de mí sin esa mano tendida que me buscó entre tantos porque sabía que me sentía huérfana. Gracias.

*
Diario de los meses.
Cuando la vida cambió para siempre.

lunes, 6 de marzo de 2023

Hellen, escribe...


 Novela basada en hechos reales

EL AMOR EN LA GUERRA
¿Y después?
DOS MUJERES, UN DESTINO

A Facundo Cruz le tocó ir a la guerra, sin tiempo para imaginar lo que podía ser el campo de batalla. Era un joven, casi un niño, que no sabía manejar un arma, pero que lo hizo con valentía y entrega como todos y cada uno de los soldados argentinos.

En ese ambiente hostil, por un capricho del destino, conoció a Hellen Pusset, una kelper inglesa, que no había podido escapar de los combates. Ella tenía cinco hijos que vivían la tragedia y la aventura de no saber cuál sería su futuro.
Facundo se enamoró de Hellen y vivieron un amor platónico, entre las balas y a merced de quienes tenían la última palabra.
Cuando terminó la contienda se separaron…

Y llegó: la soledad y la marginación, la ausencia de oportunidades, la indiferencia, el poder y la ausencia del mismo, los desenlaces… El adiós de los compañeros.

Facundo se casó con otra mujer, pero ese pasado lo condenó a las sombras y arrastró su matrimonio a conflictos que duraron veinte años. Él seguía pensando en Hellen y en cómo encontrarla después de tanto tiempo. No sabía dónde buscarla, pero tenía la convicción de que la volvería a ver para revivir la bella historia de amor.

Marianela, su esposa, también fue parte de la realidad que no supo o no pudo manejar. Pero dejó un mensaje, a su manera, de cómo se lucha, se vive y se ama, a la par de un ex combatiente.

Cuando volver a casa se transforma en otra guerra...

Hellen, escribe...
Guerra de Malvinas
-1982-

miércoles, 1 de marzo de 2023

Aluen (luz de luna)

 

-LA COLONIZACIÓN DE LA PATAGONIA ARGENTINA-
-LOS INDIOS TEHUELCHES-

Había una vez… una patria olvidada que se transformó en un nuevo hogar para muchos aventureros del mar. Sabían de los vientos y del frío, del peligro de enfrentarse a los pueblos indígenas, pero nada fue un obstáculo para hallar un horizonte para sus hijos.

¿Quiénes habitaban esas tierras?

La historia de Aluen-india tehuelche-es el reflejo de la lucha y la superación, de la soledad y del respeto por los ancestros. Ella sufrió el acoso y tuvo valor, le robaron a un hijo y encontró el amor en Pedro Medina en Fuerte del Carmen, un soldado del cuerpo de Artillería. Aluen fue víctima, pero se enfrentó a su tío Namba, cacique tehuelche, en busca de su hijo.

¿Cómo se actúa frente a una situación límite cuando todos los que dicen quererte y prometen ayudarte, de repente, desaparecen?

Ella enfrentó a los colonizadores y a los hombres de su misma sangre.
¡Vencida jamás!

Aluen