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viernes, 10 de julio de 2015

Buenos Amigos





Había una vez una lechuza solitaria y muy trabajadora.
Todas las noches, recorría el campo y volvía cargada de alimentos.
Una mañana, mientras dormía, cuatro teritos muy juguetones saltaban cerca de su cueva y cantaban:

-Teru, teru, teru...
¡Alerta que va el viajero!

Molesta la lechuza con tanta bulla, les dijo:

-¡Fuera de aquí, chillones!-y soltó un cascarón que, al romperse, dispersó gusanos y bichitos.

-¡Qué rica comidita!-dijeron los teros picoteando.
-¡Oh, qué desgracia!-exclamó la lechuza-, descuidada tiré mis provisiones.

-No se aflija, señora lechuza, y coma con nosotros el fruto de su trabajo.

Desde entonces, teros y lechuzas son buenos amigos.

Cuento de autor anónimo de mi libro de cuentos infantiles "Pimpollito" de María E. Altube de 1967.