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martes, 22 de noviembre de 2016

Mi madrina Isabel



Mi casa de tejado rojo quedaba en una esquina...


Las calles no tenían asfalto, el pueblo era pequeño,
de pocos habitantes.
Casi todos eran descendientes de inmigrantes.


Mi madrina Isabel llegaba con sus regalos para septiembre...
Esta vez, vino con un sulky-ciclo que había comprando en Córdoba.


Yo me sentía feliz, nunca había tenido
un triciclo o algo así...
Algunos niños de la cuadra me miraban de lejos,
pues deseaban aquel juguete que parecía inalcanzable...



Solía pasear por la calle de tierra
 del costado lateral de mi casa
que quedaba en una esquina.
Cuando llegaba al final de la cuadra,
tomaba al caballito de la cabeza para subirlo a la vereda de cerámicos.
Daba mucho trabajo!!!
Mis mejillas parecían dos manzanas.
Recorría la cuadra entera, sola, feliz...
Mi mamá me reprendía porque sólo tenía 3 años.
Yo no escuchaba sus quejas,
yo la amenazaba...
Sentía que nadie debía darme órdenes.

Luján Fraix

***

Gracias madrina por hacer de mi infancia
un mundo mágico, lleno de felicidad...
yo era "tu reinita"
y así me tratabas...
Te recordaré por siempre!!!

***


jueves, 10 de noviembre de 2016

El hijo





Yo me escondía y tú venías buscándome, buscándome.
Cansada ya, como no me encontrabas, te enfadabas un poco y me decías:
-¡Hijo, sal de una vez que esto no parece ya un juego!
Y te ibas. Y yo me asomaba un poco por mi escondite, riendo.
Ahora, tú te has escondido, ¡y qué bien!. Y yo no te encuentro.
Te busco y te busco, y ya sintiendo la noche, muy triste, te digo:
"¡Madre, sal de una vez, que esto no parece ya un juego".
Voy y vengo solo. Y tú, ¿Te asomas, sonriendo, por tu escondite?.

Juan R. Jiménez

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