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domingo, 29 de abril de 2012

Madre-Niña


Ayer, en un portal de Buenos Aires
igual a los de Roma o los de Dallas,
te encontré, pasajera de la pena,
tratando de dormir tu madrugada.
Me detuve y miré, sin aceptarlo,
ese horror que la vida me acercaba,
y vi tu rostro extraño y taciturno.
Niña-mujer. Pequeña-madre-anciana.
Vi tu cuerpo cubierto por un diario
que el viento pretendía alzar en andas,
vi tu vientre abultado y vi tus formas,
que debajo del diario tiritaban,
y en la "sala de estar" de la vereda
vi un seco ramillete esperanzas.
Yo contemplé, llorando de impotencia,
tu sueño sin juguetes y sin mantas,
sueño de niños pobres y sin sueños,
arrabal de una muerte apresurada,
funesta geografía de sollozos,
dolor sin atenuantes de revancha,
pordiosera vejada por la vida
que parirás el fruto de tu entraña
una triste y morena criatura
muñeca de madres sin infancia,
para que por cierto tendrás listos
tus senos breves para alimentarla,
un diario más para calmarle el frío
y un cubo de cartón para acunarla.

Héctor Rubini

domingo, 22 de abril de 2012

Emociones en la Infancia

La luna vino a la fragua
con su polizón de nardos,
el niño la mira, mira
el niño la está mirando

Federico G. Lorca


La primera infancia es un tiempo vital,
único e irrepetible.
Desde el momento en que crecen en el vientre materno
los niños perciben
un mundo de sensaciones,
sentimientos y emociones,
que aún no pueden descubrir
pero sí vivir y sentir.
Dentro de ellos,
muy profundo,
se va creando su propio universo,
nuevo y único.


El adulto que lo acompaña y sostiene
en ese camino
es quien lo habilita a encontrarse
con el mundo que lo rodea.
Sentir es inherente a todo ser humano,
es parte de crecer.
Expresar, reflejar, revelar 
es poder abrirse para contar o llorar
lo que me pasa.
Por eso cuando un niño quiere
expresarse es importante
poner el sentir en palabras,
ayudándolos a encontrarlas.



Con preguntas facilitadoras que lo habiliten a ponerle nombre
a lo que sienten,
los chicos pueden ir no sólo reconociendo,
sino nombrando sus emociones,
sensaciones 
y sentimientos.

Paula Lo Celso

miércoles, 18 de abril de 2012

Al ilustre pajarito



Si los pájaros hablaran
como canta el cardenal,
llamarían a un congreso
que sería universal.

Y votarían la ley,
la ley de seguridad
de acabar con las jaulas
para vivir en libertad.

Construir un cielo nuevo,
entre ceibos escondido,
y una cruz de palo santo
para el pájaro caído.

Por su parte, al hornero
con su carnet de laburo*
construyendo las viviendas
para vivir más seguro.

Francisco Mulet.

*(trabajo)



domingo, 15 de abril de 2012

Mi Infancia



Mi infancia fue la época más feliz de mi vida.
La tía Catalina, con sus ojos color del cielo,
me leía cuentos.
Yo era tan pequeña que sólo observaba sus ojos,
maravillada por el relato.

Más tarde, descubrí el mundo...
El tiempo se desdibujaba..., el reloj no existía
y las veredas de aquellos estíos que,
entre la enramada,
enlazaban sus tramas 
me envolvían en guerra de indios y carpas,
comparsas coloridas,
viajes a países de princesas etéreas
con libros y poemas.

En aquellas jornadas de modista,
criando a bebés de felpa,
me abrazaba a mi gato negro
que acariciaba los almohadones
con el ejercicio "mamá mamá"
y yo fingía que lloraba
para que él,
desesperado,
me prestara atención.

No tenía idea de las horas
y de la finitud de la vida...
porque era muy feliz.

El recuerdo de aquellos días 
me trae en la perfección de los momentos
a una realidad diferente,
pero me quedan sus huellas,
las fotografías y el culto a la amistad.


A mis amigas de la infancia:
María Elisa, Carlota, Stella, María Teresa,
Laura, Marcela, Silviana, Graciela y Alicia
les digo ¡Gracias!
por haberlas conocido.

lunes, 9 de abril de 2012

Otoño

Obras de Anne Solines


¿Qué tiene mi árbol?
¿Está enfermo?... ¿Quiere descansar?...
Era verde, muy verde; ahora es oro de sol y de miel.

En cambio aquel otro, el árbol de limón, mantiene su follaje fuerte, oscuro, con brillo de verde y de acero.
Dicen que en otoño todo entristece o muere... Eso no es verdad; cambian los colores: ¡Nada más!.

Sobre la tierra que descansa y espera, juegan su ronda de color el amarillo, el gris, el cobre, el blanco y el verde también.

¿Qué espera la tierra?
El arado y la semilla.

jueves, 5 de abril de 2012

La Magnolia



Desde mi cuarto sentía el perfume...
Solía jugar sentada en el enorme tronco.



Las palomas parecían escuchar
mis monólogos y susurraban
desde el tejado de la antigua casa vecina.


Un día encontré un gatito durmiendo
en el lecho de aquel árbol centenario.
Fue mi gran amigo...


Cuando murió lo sepulté
en el mismo lugar
en el que lo había hallado,
al pie de la magnolia.
Al tiempo,
creció en su tumba
una hermosa flor.


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