Translate

sábado, 29 de octubre de 2011

DE LOS HIJOS



Mientras tu sonrisa
permanezca
como un gesto cotidiano
será en vano
todo poema que te nombre.

Reynaldo H. Uribe



domingo, 16 de octubre de 2011

SOY EL AMOR






Un muchacho vagaba por las calles de la ciudad. No paraba en ningún lugar a descansar; parecía valeroso y fuerte pero no comía ni dormía... Alto y de rojas mejillas, era un joven ciego.

En África lo veían pasar y luego en Italia o en Centroamérica. Caminaba sin bastón rápido y seguro de sí mismo. Decían que lo curaba todo. Iba al Vaticano donde vivía el Papa y allí rezaba sus plegarias porque ese sitio era como su casa; se quedaba mucho tiempo para velar el sueño de Su Santidad... Luego comenzaba a viajar por los parajes más alejados del mundo.

Con el paso de los siglos, su recorrido era el mismo.

¿Vivía tanto?.

Una vez, una persona estudiosa, un filósofo, lo detuvo en medio de la carretera.
-¿Cómo te llamas?-le preguntó y un aura brotó de su cuerpo: humanidad, nobleza, bondad... Todo en un solo ser.

El joven se conmovió hasta las lágrimas.
-Debo irme, señor, me esperan en Europa para detener la guerra, en las villas donde hay hambre, en la casa de Dios...; Juan y Rafael se pelearon y son hermanos...

El sabio, con las manos en forma de cruz sobre el pecho, lo dejó partir; recordó que él se llamaba Jesús y que murió para que la humanidad pudiera salvarse.
Fue el único que pudo reconocerlo...

Luján 1998.


Texto finalista del Concurso "Las Letras". Buenos Aires 2003.

lunes, 10 de octubre de 2011

CAPERUCITA ROJA



Ilustración de Gustave Doré


Cuento infantil europeo
publicado por primera vez en francés
a finales del siglo XVII.
Esta versión termina cuando el lobo
se devora a la niñita
y encierra una advertencia explícita
acerca de que los pequeños deben cuidarse
de las personas en quienes confían.
La primera versión con un final feliz
fue el cuento alemán
"Caperucita Roja"
publicado por los hermanos Grimm
a principios del siglo XIX.



sábado, 8 de octubre de 2011

CASIDA DE LA NIÑA SOLA

Obras de Sophie Anderson




La niña dormida
despertaba a la vida,
la vida reposaba.
Los sapos y la enramada
en la sombra se perdían
y unos ojos velaban
por esa niña herida.
Vino la madrugada,
roja de sangre viva,
con parajes de luna
bajo las nubes calmas.
Ya la niña lloraba
era luz su alma blanca
y blanca, la mirada.
Vino la noche mansa
con sonidos de bestias,
tímida y sepultada 
con corolas ajadas.
La niña en soledad
no ocultaba su pena
y un ángel la miraba
con alas desplegadas.
Esa niña dormida
era tan solo un alma
que la vida ignoraba.

Luján 2003


martes, 4 de octubre de 2011

LA FLORISTA






En el café lloraban los violines
entre el cascabeleo de cristales.
-¿Flores, señor?. Hay rosas y jazmines...
musitaron dos labios musicales.

Hubo en la voz íntima dulzura
suavisadora del ofrecimiento,
que alcé la vista hacia la criatura
desde la ausencia de mi pensamiento.

Era una niña blanca, bella y fina
y, anémica, como una colombina
de labios rojos y óvalo amarillo,

y al ofrecerme el precio de su cena,
se fugaron las rosas del cestillo
hacia sus dos mejillas de azucenas.

Rafael Arrieta



LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Free background from VintageMadeForYou